domingo, 12 de abril de 2015

EL RELOJ DE LA PASION





El día de Jueves Santo se celebra por las calles de la Villa una tradición muy peculiar que había desaparecido, y que recientemente se ha recuperado; tradición, por otra parte, que se celebra en muchos municipios de España: el Reloj de la Pasión.
Esta tradición se remonta aproximadamente a 1760. En Sos  anteriormente la realizaban los niños de las Escuelas Pías, hasta que éstas se cerraron, siendo desde entonces los chicos que la parroquia disponía los que lo realizaban este día y durante la Cuaresma. Actualmente lo representan voluntarios del pueblo de todas las edades.
Representación del Reloj de la Pasión por las calles de Sos
Sobre el mediodía del Jueves Santo, salen de la Iglesia de San Esteban doce personas, representando a los apóstoles, vestidos con túnicas y portando cada uno de ellos una vara de madera a modo de astil en cuyo extremo superior vienen reflejados distintos símbolos alusivos a la pasión de Jesús. Al mismo tiempo que recorren las calles del pueblo van recitando con una entonación muy peculiar y característica “el Reloj de la Pasión”. Una persona lleva una bolsa pidiendo “la limosna de Judas”; la cuestación es en beneficio propio. 
“El Reloj de la Pasión” son cantos religiosos, de autor anónimo, formados por estrofas de cuatro versos octosílabos, formando lo que podría llamarse un poema lírico-narrativo. En él se representa la Pasión de Jesús siguiendo hora a hora cada uno de los momentos que, según los evangelios, padeció Nuestro Señor. El poema abarca desde las siete de la tarde del Jueves, con el lavatorio de pies a sus discípulos, hasta las 6 de la tarde del Viernes, hora en que, según el poema, fue enterrado su cuerpo.
Los símbolos que portan hacen alusión a la Pasión de Jesús
La entonación popular con la que se canta este poema, presenta unas tonalidades y cadencias a las que se somete todo el texto, haciendo que, a veces, se distorsione la acentuación normal de las palabras en favor del ritmo musical. 


            Todas las estrofas son isométricas, versos octosílabos, en los que se asocian de un modo constante los elementos de timbre, tono e intensidad en torno a la penúltima sílaba de todos los versos que forman la estrofa para constituir el axis o eje rítmico que en este caso es isopolar, pues el acento estrófico recae siempre en la séptima sílaba. Se trata, por tanto, de un ritmo trocaico. 
                   A lo largo de todo el poema encontraremos una desigualdad en la colocación de los demás acentos dándose un equilibrio entre acentos rítmicos y antirrítmicos. A esta asociación constante de los elementos de tono e intensidad en la penúltima sílaba se une, para lograr mayor expresividad, la rima, compuesta por dos redondillas en las estrofas 3 y 12, y por cuartetas en las estrofas 5,7,16 y 25, ofreciéndonos las restantes estrofas rimas en los versos pares quedando libres los impares, existiendo un predominio casi absoluto de rima consonante, consiguiendo de esta manera gran agilidad rítmica y gran expresividad, por lo que este sistema ha sido muy utilizado en la rima popular.
La letra del poema, como ocurre en todas las tradiciones que se transmiten oralmente, va modificándose y adaptándose al lenguaje particular de cada zona, pueblo, comarca o región, si bien el mensaje es el mismo en todas las versiones, presentando a la consideración de los fieles cristianos, con todo detalle, los hechos que fueron ocurriendo a lo largo del día de la Pasión, invitándonos a la reflexión y al arrepentimiento de nuestros pecados, consiguiendo así la salvación eterna.

El Reloj de la Pasión
     La letra del Reloj de la Pasión que a continuación se expone corresponde a un libro titulado “pasionario popular” recopilado por Faustino Gutiérrez, siendo muy similar a la narrada en Sos.


RELOJ DE LA PASION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Es la Pasión de Jesús
un reloj de gracia y vida,
reloj y despertador
que a gemir y orar convida.

Oye, pues, oye sus horas,
y en todas dí agradecido:



¿Qué os daré mi Jesús,
por haberme redimido?

Vuestro reloj, Jesús mío
devoto quiero escuchar,
y en cada hora cantar
lo que por mí habéis sufrido.

Cuando a las siete os veo
humildes los pies lavar,
¿cómo si no estoy muy limpio
me atreveré a comulgar?

A las ocho instituiste
la cena de vuestro altar,
y en ella, Señor, nos diste
cuanto nos podías dar.

A las nueve el gran mandato
de caridad renováis,
que habiendo amado a los tuyos
hasta el fin, Jesús, amáis.

Llegan las 10 y en el huerto
oráis al Padre postrado,
haced, mi Jesús amado,
que yo pida con acierto.

Sudando sangre a las once
os contemplo en agonía:
¿cómo es posible, mi Dios,
que agonice el alma mía?

A las doce de la noche
os prende la turba armada
y luego, en casa de Anás
recibes la bofetada.

A la una de blasfemo
el impío Caifás os nota,
y enseguida contra vos
la chusma vil se alborota.

A las dos, falsos testigos
acusan vuestra inocencia:
¡ qué impiedad y qué descaro!
¡qué indignidad y qué insolencia!

A las tres os escarnecen
e insultan unos villanos,
que con sacrílegas manos
os dan lo que ellos merecen.

¡Qué dolor cuando a las cuatro
os niega, cobarde, Pedro!,
mas Vos, Jesús, le miráis
y él reconoce su yerro.

Las cinco son y se junta
el concilio fulminante,
y dicen: “ ¡ muera Jesús,
muera en la cruz al instante!”

A las seis sois presentado
ante Pilatos el juez,
y él os publica inocente
hasta por tercera vez.

A las siete, por Pilatos
a Herodes sois remitido,
como seductor tratado
y como loco vestido.

A las ocho, nuevamente,
preso a Pilatos volviste,
y entonces a Barrabás
propuesto, Jesús, te viste.

A las nueve, seis verdugos
os azotan inhumanos,
y para ello a una columna
os atan de pies y manos.

A las diez, duras espinas
coronan vuestra cabeza,
espinas que en vuestras sienes
clavan con dura fiereza.

Cuando a las once os cargan
una cruz de enorme peso,
entonces veo, ¡OH mi Dios!
cuánto pesan mis excesos.

A las doce, entre ladrones,
Jesús, os veo clavado,
y se alienta mi esperanza
viendo al uno perdonado.

Es la una y encomiendas
a Juan tu querida Madre,
y luego pides perdón
por nosotros a tu Padre.

A las dos otra vez hablas
sediento como Ismael,
y al punto te mortifican
con el vinagre y la hiel.

A las tres gritas y dices:
“ya está todo concluído”.
mueres y llora tu muerte
todo el orbe estremecido.

A las cuatro, una lanzada
penetra vuestro costado,
donde salió sangre y agua
para lavar mis pecados.

A las cinco, de la cruz
os bajan hombres piadosos
y en los brazos de tu Madre
os adoran religiosos.

A las seis, con gran piedad,
presente también María,
entierran vuestro cadáver
y ella queda en agonía.

¡Triste Madre de mi Dios,
sola, viuda y sin consuelo!
ya que no puedo llorar,
¡Llorad, ángeles del cielo!

El reloj se ha concluído,
sólo resta, pecador,
que despiertes a sus golpes
y adores al Redentor.

Si me quieres contemplar
en la cruz y en el sepulcro,
en esta noche no duermas
y la gloria te aseguro.

Dada la extensión del poema, la dificultad de las estrofas y sus rimas, resulta muy difícil su memorización, por lo que actualmente se lleva escrito en papel y lo van cantando a la vez que lo leen; pero hay vecinos de Sos que recuerdan que hace años a los niños que representaban “el Reloj de la Pasión” les obligaban a aprendérselo de memoria, y la gente del pueblo se acercaban a los niños y les pedían : ...”cántame la quinta hora, o la undécima...”, y si el niño la recitaba de memoria le echaban unas monedas en el “saco de Judas”.

Los 12 símbolos que portan los 12 "apóstoles"del Reloj de la Pasión

-Un Sol 
-Una Luna
                     Estos dos símbolos tienen diversos significados en la creencia popular, hay quien los interpreta como una referencia a lo eterno, otros como que el poder divino está por encima de ellos; según San Agustín simbolizan la relación prefigurativa de los Testamentos cristianos; pero el significado más aceptado referente a la Pasión es su relación con las horas del crepúsculo (entre el día y la noche), momento de la Pasión de  Jesús, aunque también hay quien los relaciona con el eclipse total de Sol que se produjo tras su expiración.
-Una bolsa de monedas, simbolizando la traición de Judas.
                        -Una mano, representando la mano de Caifás, el sumo sacerdote del sanedrín que abofeteó a Jesús.
-Un flagelo, símbolo de los latigazos que recibió Jesús.
-La corona de espinas
-Unos dados, simbolizando el sorteo que hicieron los romanos con las ropas de Jesús.
Como símbolos de la crucifixión están:
-Un martillo
-Tres clavos
Simbolizando la agonía en la Cruz:
-Una esponja sobre un palo, representando una de las Siete Palabras, concretamente la quinta : "tengo sed"; cuando un centurión le acerca la esponja empapada en hiel y vinagre.
Como símbolo final del sufrimiento, la lanza de Longinos certificando su muerte.
                      Y por último, simbolizando el descendimiento, unas tenazas, representando su uso en la extracción de los clavos de la cruz.

Los dados
El martillo

La esponja, los clavos y la bolsa de Judas








BIBLIOGRAFIA

-FERNÁNDEZ MARCOS, VICENTA. El reloj de la pasión. Revista de folklore. Fundación Joaquín Díaz, nº 118, pp. 137-140. T. 10 b. Año 1990.

-QUILIS, A.  Métrica española. p. 48. Ariel. Barcelona, 1984