domingo, 29 de marzo de 2015

DON ISIDORO GIL DE JAZ

Don Isidoro Gil de Jaz, fundador del colegio de Sos(ver colegio) que lleva su nombre, nació en Sanguesa (Navarra) el 11 de abril de 1703 en el seno de una familia noble, hijo de don Joseph Gil y Fernández y de doña Ursula Babila de Jaz, natural de Sos, y aunque era navarro de nacimiento, él siempre se consideró hijo de Sos, pues allí creció, se formó y desempeñó la abogacía los primeros años tras obtener el doctorado en leyes y cánones.
                 Siendo todavía muy pequeño su familia se trasladó a Sos, donde su padre, entre 1708 y 1709, desempeñó las funciones de administrador de la aduana de Sos; encargándose asímismo de la recaudación de los impuestos reales.
En plena guerra de Sucesión entre el archiduque Carlos de Austria y Felipe de Anjou en varias ocasiones hubo enfrentamientos entre ambas partes en Sos, que era partidaria del borbón Felipe, y fue precisamente en uno de estos enfrentamientos en el año 1711 donde el padre de Isidoro perdió la vida al recibir dos pistoletazos en los portales de la villa cuando intentaba frenar el avance de los austracistas.
Don Isidoro, falto del amparo de su padre, encontró el apoyo paternal que necesitaba en la figura de su tío, don Martín de Jaz, Canónigo de la catedral de Barbastro y Vicario General del Obispo, con quien Isidoro pasó grandes períodos de tiempo en sus vacaciones, lo cual influyó en su profunda fe cristiana.
Isidoro Gil de Jaz
 Cursó sus primeras letras en la Villa de Sos y posteriormente en la ciudad de Barbastro. En 1715 inicia estudios de Arte y Filosofía en la Universidad de Zaragoza. El 2 de marzo de 1718 se le dieron reverendas para Prima (tonsura). Este mismo año se matricula en jurisprudencia Civil en la Universidad Sertoriana de Huesca durante cinco años, obteniendo en el tercer año el grado de BACHILLER EN LEYES. En 1722 firma oposición a cátedra de Digesto Viejo, vacante en la Universidad de Huesca y en el mismo año se matricula en la Facultad de Cánones. En esta misma época es nombrado CONSILIARIO POR DICHA UNIVERSIDAD y por el Reino de Navarra, dándole voto en aquél Consejo por todo aquel año.
En el mismo año de 1722 marchó a Madrid, consiguiendo en unas oposiciones el cargo de ABOGADO DEL CONSEJO SUPREMO DE CASTILLA, tras lo cual se dedicó a la defensa jurídica de grandes nobles situados en el entorno de la Corte, lo que le confirió un gran prestigio, ingresando en el año 1729 en el Colegio de Abogados de Madrid. Aquí en Madrid trabó amistad con los más representativos del momento: Juan Miguel Casajús, José Jericó, Felipe Scío, Benito Felíu…Pero esa amistad se hizo entrañable con el P. Basilio Sancho.
El 2 de enero de 1730 es nombrado ASESOR DEL REAL PROTO-MEDICATO
Toda esta brillante labor conseguida por Dn. Isidoro no pasó desapercibida para la monarquía, siendo nombrado OIDOR DEL CONSEJO DEL REINO DE NAVARRA el 23 de julio del año 1736 por el rey Felipe V, tomando posesión de dicho cargo el 5 de octubre del mismo año hasta el 8 de agosto de 1749. Diversas tareas tuvo a lo largo del tiempo en el reino navarro, como la de perseguir a los ladrones y conseguir seguridad interna, o la de iniciar una política de repoblación forestal.
En 1744 Felipe V lo nombra JUEZ CONSERVADOR, PRIVATIVO GENERAL DEL ASIENTO DE LA POLVORA EN EL REINO DE NAVARRA. Y en 1745 el Excmo. Sr. Virrey, conde de Maceda, le nombra MINISTRO DE LA JUNTA (mandada por Felipe V) PARA ENTENDER LAS CAUSAS DE PROHIBICIÓN DE LA INTRODUCCION Y CONSUMO DE CACAO DE MARAÑON, AZUCAR Y DULCES DE PORTUGAL EN NAVARRA, y en 1747 el Consejo de Navarra le concede el título y cargo de CONSULTOR DE GUERRA DE LA CAPITANIA GENERAL DE NAVARRA.
En 1749 estuvo llamado para la Chancillería de Valladolid, pero no pudo ocupar este cargo porque, debido al éxito que en sus actuaciones tuvo en Navarra, el rey Fernando VI, el 22 de mayo de1749 le dio un puesto de mayor responsabilidad al nombrarlo REGENTE DE LA REAL AUDIENCIA DE OVIEDO Y PRINCIPADO DE ASTURIAS; GOBERNADOR POLITICO Y MILITAR; CAPITAN DE GUERRA; SUPERINTENDENTE GENERAL DE RENTAS REALES, ARBITRIOS Y SALINAS; JUEZ SUBDELEGADO DE PENAS DE CAMARA Y GASTOS DE JUSTICIA PRIVATIVA Y GENERAL DE LA RENTA DE CORREOS Y ESTAFETAS, tomando posesión del cargo el 2 de julio del mismo año. Aquí sus principales actuaciones se centraron en sanear los tribunales de gente incompetente, mejorar las comunicaciones de Asturias y el urbanismo de la ciudad de Oviedo, vigilar y controlar la cría y conservación de los montes y fundar el Real Hospicio, que aún se conserva, hoy convertido en el mejor hotel del Principado, el Hotel Reconquista, situado en la calle que lleva el nombre de su fundador y con la que la ciudad de Oviedo quiso honrarle.
A comienzos del año 1752, el rey Fernando VI le nombra PRESIDENTE DE LA CHANCILLERIA DE GRANADA, aunque don Isidoro permaneció en Asturias, recibiendo el 22 de agosto de ese mismo año honores y sueldo de MINISTRO DEL CONSEJO DE CASTILLA. Esta plaza la ocupó de manera efectiva a partir del año 1754, por haber una plaza vacante por la muerte de don Alonso Rico, desempeñando el cargo de ASESOR DEL SUPREMO CONSEJO DE LA GUERRA.
En 1756 se le confiere la ASESORIA DE LA TROPA DE LA CASA REAL
En el año 1759 Isabel de Farnesio le nombra JUEZ PRIVATIVO DE ARTILLERÍA para decidir todos los pleitos y negocios de Justicia. 
                      Al morir Fernando VII  sube al trono de España Carlos III, quien mantuvo a don Isidoro en puestos de alta responsabilidad, al comprobar la eficiencia en los cometidos que desempeñó, dándole varios cargos, como el de ASESOR DE LOS CUERPOS DE REALES GUARDIAS DE COROS Y DE INFANTERIA ESPAÑOLA Y WALONA; PRESIDENTE DE LA REAL COMPAÑÍA DE LA HABANA, ETC…
Gil de Jaz deseaba retirarse a vivir sus últimos años a Sos con los escolapios y morir en una celda de su colegio, pero se encontró con la muerte en Madrid, a los 62 años de edad, un 22 de abril de 1765. El Padre Basilio de Santa Marta y Begoña, que le asistió en sus horas finales y le administró los sacramentos del perdón, de la eucaristía y de la unción de los enfermos relató emocionado en una carta al P. José Jericó cómo fue la despedida, la muerte y el entierro: “Antes que de tinta llenaría este pliego de lágrimas… entró en una agonía suave, con la que blanda y pacíficamente entregó el espíritu a su Creador a las doce y media del mismo día 22, dejándonos con consuelo por su  buena disposición en la hora de morir y vida ejemplarísima en los 62 años y meses que vivió, sacrificado al servicio del rey y bien del Público, que ha explicado su mayor sentimiento por la muerte de este ejemplar de ministros.
Hoy martes, a las cinco de la tarde, se le deposita en la bóveda de Nuestra Señora del Pilar de la iglesia de Montserrat, Hospital de Aragón, en esta Corte, para trasladar sus huesos al año de su fallecimiento  a su Colegio de Escuelas Pías de Sos”[1]
El deseo de descansar en Sos se hizo realidad 31 años después de su fallecimiento, concretamente el 31 de enero de 1796, fecha en la que trajeron sus restos de Madrid y desde entonces reposan en un sencillo y noble mausoleo dentro de la iglesia de su colegio, como era su deseo.
                    Toda la labor de Isidoro Gil de Jaz se desarrolló en un momento histórico en el que en Europa y en España se da el movimiento de la Ilustración, de las Luces, y en el que se pretenden llevar a cabo reformas que modernicen el País. Isidoro Gil de Jaz representó perfectamente este arquetipo de hombre ilustrado, puesto que a la faceta de eficiente político, se une la de erudito preocupado por la Historia, como atestigua su obra de nueve tomos sobre “La Nobleza Baturra”, o la de mecenas, como prueba el que ordenase construir un retablo barroco, cuya titular fue la Virgen del Pilar, en la capilla de la iglesia de San Esteban de Sos en la que su familia tenía el derecho de sepultura.
Cristiano y comprometido con su fe realizó numerosísimas obras sociales. Vivió siempre preocupado por impulsar el bien común, la reforma agraria, la educación, la reforma de las costumbres, la lucha contra la mendicidad…y en Sos nos dejó el colegio que lleva su nombre y toda su fortuna para que todos los niños del pueblo tuvieran garantizada una enseñanza gratuita, por lo que el índice de analfabetismo en la villa de Sos es prácticamente nulo.




BIBLIOGRAFIA

-GARCÉS ABADÍA, MÁXIMO. Don Isidoro Gil de Jaz. Fundación Gil de Jaz. Zaragoza, 1994
-MARTÍNEZ BEL, AMADO. Don Isidoro Gil de Jaz. Apuntes para una biografía. C.E.C.V., I.F.C. Ejea de los Caballeros, 2000.

En la web:


-www.sosdelreycatolico.com. Isidoro Gil de Jaz.




[1] Plica 13, leg. 25. A.P.S.