sábado, 28 de febrero de 2015

LA FUENTE DE LA BOVEDA O DEL PERJURIO

La fuente de la Bóveda o del Perjurio la encontramos cerca del río Onsella, en el camino que discurre desde Sos del Rey Católico hacia Undués de Lerda.
Esta leyenda medieval resulta familiar y reconocible, pues existen muchas con el mismo argumento en numerosas zonas de España.
Cuenta la leyenda que por esta zona vivía una pareja de enamorados: ella de sangre noble y él un humilde pastor. Esta circunstancia hacía que tuvieran que verse a escondidas, pues el padre de la joven se oponía rotundamente a que se vieran, a la vez que buscaba por el Reino un noble y rico pretendiente para casar a su hija.
Esta incómoda situación hizo que un buen día en el que los enamorados se encontraban junto a la fuente el joven le comentó a su amada que había decidido ir a la guerra a luchar contra los moros para de este modo ganar méritos y el reconocimiento de caballero que necesitaba para convencer a su padre y así hacerla su esposa.
 Y allí mismo, junto a las aguas de esta fuente, el joven hizo jurar a su amada que la esperaría hasta su regreso de la guerra para casarse, añadiendo a este juramento que, en caso de quebrantarlo, el espíritu de la joven vagaría por la fuente eternamente. La joven juró que le esperaría y él partió a la guerra.
Transcurridos unos años sin tener noticias de él, y creyéndolo muerto en alguna batalla, la joven doncella acabó entregándose en matrimonio a uno de los muchos nobles que la pretendían.
 El día de su boda fue una fiesta para todo el Reino, y a su castillo acudieron nobles y caballeros de todas partes. Entre ellos se encontraba un caballero que, oculto tras su traje de batalla, nadie conocía.
Fuente de la bóveda o del perjurio

Entraron todos a la iglesia y, en el momento en que el sacerdote se disponía a dar la bendición a los futuros esposos, el anónimo caballero interrumpió la ceremonia, se despojó de su yelmo y, ante el asombro de la joven al reconocerlo, éste la miró fijamente y en voz alta sentenció: “Que el Señor castigue tu perjurio y te aplique el castigo que tú misma elegiste”.

La joven desapareció y desde entonces, cuenta la gente, que su espíritu vaga por las aguas de esta fuente, recordando para siempre la maldad del perjurio. (Esta leyenda pude leerse en un panel explicativo que hay junto a la fuente)