sábado, 28 de febrero de 2015

FACTORES CLIMÁTICOS


Sos disfruta de un clima continental, alejado de la influencia marítima. Es una zona climatológica de transición, caracterizada por inviernos fríos y veranos calurosos y secos. Por su latitud, Sos se encuentra en el límite meridional del dominio templado de la circulación de vientos del Oeste, en contacto con la zona de altas presiones subtropicales. Este límite entre el cinturón templado y el tropical experimenta un movimiento pendular a lo largo del año, de tal modo que en invierno desciende hacia el Sur, avanzando hacia el interior de la región, y en verano se desplaza nuevamente hacia el Norte, alejándose de las latitudes aragonesas. Es por esto por lo que la comarca de Sos está gobernada durante buena parte del año por los mecanismos propios del área templada, como son la presencia de masas de aire polar y las típicas borrascas atlánticas con sus frentes asociados; mientras que, a medida que se acercan los meses estivales, se aprecia una disminución de esta influencia, con el progresivo dominio de las masas de aire cálido y las cédulas anticiclónicas de las regiones subtropicales, más concretamente del popular anticiclón de las Azores.


La ausencia de nubes y el buen tiempo es normal durante el verano
Dada la naturaleza cambiante del tiempo, no es posible configurar unas características generales de la circulación para todo el año; pero un modelo simplificado de las mismas, de acuerdo con las condiciones geográficas y meteorológicas de Sos, podría reducirse a dos grandes sistemas bien diferenciados: el primero es el propio de la estación fría, dominante desde octubre hasta mayo, quedando el territorio afectado por la dinámica circulatoria del área templada, con dominio de los vientos del Oeste, flujos de masas de aire húmedo a baja temperatura y familias de borrascas del frente polar portadoras de lluvias. El segundo es característico de los meses cálidos, en especial julio y agosto, cuando el dominio corresponde claramente al anticiclón de las Azores: en este período el sistema de vientos del Oeste se retira hacia el Norte, mientras las altas presiones subtropicales ocupan buena parte del suroeste europeo. Estas altas presiones impiden el desplazamiento hacia la Península Ibérica de las borrascas atlánticas, que siguen ahora trayectorias septentrionales respecto a Aragón. Así se explica la estabilidad atmosférica, el mínimo de precipitaciones y de nubosidad y el normal mantenimiento del buen tiempo durante el verano.
Los períodos de transición que constituyen la primavera y el otoño están afectados por ambos sistemas de circulación, con alternancia de uno y de otro, lo que provoca generalmente un tiempo revuelto, cambiante y complejo, por lo que resulta difícil de predecir.
Como es de suponer, este sencillo esquema sufre múltiples combinaciones que dan origen a una gran variedad estacional, de manera que de un año a otro se pueden suceder un invierno lluvioso y otro seco, un verano ardiente y tormentoso y otro más fresco y seco, etc.
Las precipitaciones caídas en Sos, como se ha comentado, suelen ser muy débiles; el promedio anual es de 580mm., y en esto juegan un papel muy importante dos factores: la continentalidad y la configuración topográfica. La situación interior de Sos, cerrado al mar y soldado a la compacta y alta Meseta castellana, es el principal obstáculo para recibir de forma directa la influencia marítima, de tal manera que ésta siempre aparece modificada por la acción continental que ejerce la Península Ibérica. Así, las masas de aire procedentes del Océano Atlántico, que son la gran mayoría, llegan a Sos después de haber atravesado la Península y haber sufrido intensos procesos de desnaturalización (progresivo enfriamiento durante el invierno y caldeamiento en el verano), lo que acentúa sus ya de por sí extremados valores térmicos.
El efecto Fohen hace que aparezcan nubes, pero sin lluvia.
De igual manera los frentes atmosféricos portadores de lluvias, se debilitan pluviométricamente al llegar hasta aquí, provocando precipitaciones menos voluminosas o incluso llegan exentos completamente de agua, limitándose tan sólo a cubrir de nubes el cielo, circunstancia muy frecuente en la Villa, pues al estar Sos encajonada entre los sistemas montañosos de los Pirineos y el Sistema Ibérico, los caracteres de la circulación atmosférica se modifican, ya que estos dos sistemas montañosos actúan como verdaderas barreras, de tal modo que, por un proceso dinámico, se incrementan en estas cordilleras las precipitaciones, sin embargo, al descender hacia las Cinco Villas, la subsidencia local del aire favorece la ruptura de los frentes y la disolución de los sistemas nubosos con el consiguiente descenso de las lluvias, a la vez que los vientos se vuelven cálidos y secos por un claro “ efecto Foehn” ( el aire dirigido contra una montaña se enfría y condensa su humedad al ascender, y se calienta y evapora el agua al descender por la ladera de sotavento) En muchas ocasiones obsevamos cómo las intensas precipitaciones del Cantábrico se debilitan ya a su paso por Navarra y al llegar a Sos se debilitan, llegando a lucir el sol o donde el cielo, como máximo, aparece cubierto de cúmulos aislados.
Amanecer estival en la Sierra de la Sarda. Sos del Rey Católico.


 Por su parte, las masas de aire mediterráneas, así como las borrascas generadoras de lluvia del golfo de León o de las Baleares, tienen, salvo en contadas ocasiones, una influencia muy débil a causa de la normal dirección de Oeste a Este de la circulación general atmosférica, incidiendo también en la baja cuantía de las precipitaciones.
Esta impronta topográfica se deja sentir, asimismo, en las temperaturas: el aire, tanto frío como cálido, en situaciones de tipo anticiclónico se estanca en el fondo de la Depresión, agravando los efectos térmicos de cada estación. En verano el calentamiento del aire se eleva considerablemente y provoca tormentas locales que pueden ocasionar fuertes chubascos cuando en altas capas de la atmósfera coinciden con el paso de una corriente fría o con situaciones de “gota fría” ( masa aislada de aire frío): en invierno, el aire frío llega a permanecer estacionado semanas enteras, hasta llegar a originar una fuerte inversión térmica, subrayada muchas veces por intensas nieblas de irradiación ( las provocadas por el enfriamiento del aire en contacto con el suelo muy frío)
Pero si el volumen de precipitaciones en Sos (580mm.) ya es, por sí sólo, muy significativo, aún es más interesante conocer el ritmo con que éste se produce, es decir, su régimen. A la escasez pluviométrica de Sos se une un régimen fundamentalmente equinacional, con dos cortos períodos de lluvias en primavera y otoño, separados por dos acentuados mínimos en verano e invierno.
Nieblas de irradiación en la Val d´Onsella, provocadas por el enfriamiento del aire al contacto con el suelo muy frío.

El verano es muy pobre en lluvias, particularmente los meses de julio y agosto, donde se recogen en torno al 10-15% del total anual. En esta época, el gobierno de las condiciones anticiclónicas supone el dominio generalizado de la baja pluviometría, interrumpida en ocasiones por la presencia de tormentas locales (a veces de fuerte intensidad). La monotonía del verano se conserva en parte de septiembre, por la frecuencia de situaciones anticiclónicas y de lluvias débiles, pero en octubre y noviembre las precipitaciones se generalizan y, con ellas, entramos en los meses propiamente otoñales, de fuertes contrastes atmosféricos. A finales de noviembre y en diciembre, las lluvias van disminuyendo y entramos en otro período seco, tan intenso como el mínimo de verano, al que se deben aportes anuales inferiores al 20%. Enero y febrero son los meses menos lluviosos. Marzo es un típico mes de transición y señala, con el incremento pluviométrico, el inicio de la formación del máximo de primavera. El momento más elevado se alcanza en mayo, pues a las lluvias frontales propias de la estación se unen las primeras debidas a la inestabilidad conceptiva, ligadas a la topografía local. Suele ser este un período de grandes contrastes: alternan de forma desordenada tiempos calmados y soleados con otros perturbados e inestables. Esto es consecuencia de la propia indefinición del tiempo primaveral, con empujes continuados del anticiclón de las Azores, por una parte, y el paso de frecuentes sistemas frontales, por otra.
En junio todavía las lluvias pueden ser elevadas, cuando se retrasa el máximo de mayo, pero rápidamente descienden para caer en el prolongado período seco estival.
Igualmente, como antes se ha comentado, las temperaturas en Sos están condicionadas por la continentalidad y su topografía. Los veranos, aunque calurosos, no llegan a las altas temperaturas del centro de la Depresión del Ebro; en el mes de julio se suelen alcanzar unos moderados valores medios de 21º C. y en el mes de enero 4.2º C. como temperatura media, siendo la media anual de 12,5º C.


GRADOS Centígrados
ENERO
4,4
FEBRERO
5,8
MARZO
9,2
ABRIL
12
MAYO
15,2
JUNIO
19,2
JULIO
22,4
AGOSTO
21,9
SEPTIEMBRE
19,6
OCTUBRE
14,7
NOVIEMBRE
9
DICIEMRE
4,9

Temperatura media histórica de Sos del Rey Católico
(Fuente: Instituto Nacional de Meteorología)

Los inviernos son muy largos. Desde noviembre hasta mediados de marzo predominan las situaciones de estabilidad atmosférica, con aire frío continental, seco y transparente, cielo despejado y soleado durante el día y fuertes heladas por las noches. Así durante más de 5 meses, la temperatura media es inferior a los 10ºC. de los cuales, en tres meses por lo menos, baja de 5ºC, llegando incluso a nevar.


En resumen, podemos decir que Sos disfruta de un clima mediterráneo continental del somontano pirenaico, de transición entre la Depresión del Ebro y los Pirineos, condicionado por la altitud, que le proporciona mayor humedad y lo aleja gradualmente del agobiante calor estival de la Depresión, de las inversiones térmicas y de las fuertes ráfagas de cierzo; sin embargo, y pese a la menor aridez, mantiene la irregularidad pluviométrica y una elevada amplitud térmica.
Las precipitaciones oscilan entre 400 y 700 mm. y son tanto más abundantes cuanto más elevación tenga el somontano. Siguen el régimen propio de las regiones mediterráneas, de lluvias equinocciales — algo más abundantes en primavera — y mínimo solsticial, particularmente acentuadas en verano. Las temperaturas también se apartan ligeramente del carácter extremo propio del eje del Ebro pero, con todo, los fuertes calores de julio y agosto todavía alcanzan los 28ºC., y el ambiente frío del invierno sufre el lógico descenso altitudinal que le lleva a registrar valores medios de 3´5- 4´5º en enero.





BIBLIOGRAFIA

-IBARRA BENLLOCH, PALOMA. Marco geográfico y rasgos geomorfologicos de la comarca de las Cinco Villas, en Nuria Asín: Comarca de las Cinco Villas. Col. Territorio, 25. D.G.A. 2007.

-Colección CAI 100, nº 44. Cinco Villas.
                        -Instituto Nacional de Meteorología. Cinco Villas



LA FUENTE DE LA BOVEDA O DEL PERJURIO

La fuente de la Bóveda o del Perjurio la encontramos cerca del río Onsella, en el camino que discurre desde Sos del Rey Católico hacia Undués de Lerda.
Esta leyenda medieval resulta familiar y reconocible, pues existen muchas con el mismo argumento en numerosas zonas de España.
Cuenta la leyenda que por esta zona vivía una pareja de enamorados: ella de sangre noble y él un humilde pastor. Esta circunstancia hacía que tuvieran que verse a escondidas, pues el padre de la joven se oponía rotundamente a que se vieran, a la vez que buscaba por el Reino un noble y rico pretendiente para casar a su hija.
Esta incómoda situación hizo que un buen día en el que los enamorados se encontraban junto a la fuente el joven le comentó a su amada que había decidido ir a la guerra a luchar contra los moros para de este modo ganar méritos y el reconocimiento de caballero que necesitaba para convencer a su padre y así hacerla su esposa.
 Y allí mismo, junto a las aguas de esta fuente, el joven hizo jurar a su amada que la esperaría hasta su regreso de la guerra para casarse, añadiendo a este juramento que, en caso de quebrantarlo, el espíritu de la joven vagaría por la fuente eternamente. La joven juró que le esperaría y él partió a la guerra.
Transcurridos unos años sin tener noticias de él, y creyéndolo muerto en alguna batalla, la joven doncella acabó entregándose en matrimonio a uno de los muchos nobles que la pretendían.
 El día de su boda fue una fiesta para todo el Reino, y a su castillo acudieron nobles y caballeros de todas partes. Entre ellos se encontraba un caballero que, oculto tras su traje de batalla, nadie conocía.
Fuente de la bóveda o del perjurio

Entraron todos a la iglesia y, en el momento en que el sacerdote se disponía a dar la bendición a los futuros esposos, el anónimo caballero interrumpió la ceremonia, se despojó de su yelmo y, ante el asombro de la joven al reconocerlo, éste la miró fijamente y en voz alta sentenció: “Que el Señor castigue tu perjurio y te aplique el castigo que tú misma elegiste”.

La joven desapareció y desde entonces, cuenta la gente, que su espíritu vaga por las aguas de esta fuente, recordando para siempre la maldad del perjurio. (Esta leyenda pude leerse en un panel explicativo que hay junto a la fuente)

INSCRIPCIONES EN LA PLAZA DEL MERCADO DE SOS

Si observamos detenidamente el gran arco exterior de medio punto de la plaza del mercado podemos ver en él dos inscripciones que no son fáciles de leer, pues al deterioro inevitable del paso del tiempo hay que añadir que las piedras están invertidas, por lo que su lectura no es muy legible pero sí fácil de interpretar una vez han sido estudiadas.
El hecho de que las piedras estén giradas puede ser debido a que el arco se debió de desmontar por algún motivo y a la hora de montarlo de nuevo los albañiles que lo hicieron no sabían leer o no tuvieron en cuenta dichas inscripciones.
Inscripción con la fecha de 1339
Una de las inscripciones está en la cuarta dovela de la parte izquierda, a la altura de los ojos, escrita en latín y en la que puede leerse: Anno domini MCCCXXXIX. (Año del Señor de 1339). Probablemente es la fecha de construcción del lugar del mercado en el sitio donde nos encontramos, lo que no quiere decir que con anterioridad a esta fecha ya se realizaran transacciones comerciales destinadas a vender los excedentes de producción agrícola y compra y venta de otros productos, pues hay noticias, datadas en 1319, de que en Sos, y por súplica del concejo, el monarca Jaime II cambió el día de mercado, que hasta ahora se realizaba los miércoles, al lunes[1]. Asimismo, otro escrito de 1321 nos cuenta que el mismo rey concedió a la villa de Sos la facultad de elegir “almutazaf”, al igual que lo hacía Ejea[2].

Inscripción que revela el eclipse de 1354
La otra inscripción se ubica en la parte derecha del mismo arco a la misma altura aproximadamente que la anterior, y en la que se lee: “ANNO DOMINI MCCCLIIII XVII DIE SEPTEMBRIS HORA PRIMA OBSCURAVIT SOL”, que viene a decir que en el año del Señor de 1354, el 17 de Septiembre a la hora prima se oscureció el sol, dejando constancia de un hecho hasta entonces inexplicable para la población como fue un eclipse total de sol. Esta información, según el profesor D. Julio Torres Lázaro, está contrastada con la base de datos de la NASA.  Este eclipse es el segundo de los dos ocurridos en el año 1354 y documentado en la ciudad italiana de Perugia (situada a una latitud similar a la de Sos) el 17 de septiembre a lo largo de dos horas durante la hora tercia.

Flor de Lis en la parte posterior  central de los arcos apuntados






En la parte posterior de los arcos apuntados centrales, junto al hueco donde se ubicaba la balanza hay una pequeña inscripción que refleja una flor de lis.







[1] A.C.A. Reg. Canc. 217, fol. 285v.
[2] A.C.A. Reg. Canc. 219, fol. 270 rº-vº.




BIBLIOGRAFIA

-IBAÑEZ, LOLI. Momentos en Sos. Gráficas Latorre.Tauste, 2005.

domingo, 22 de febrero de 2015

CARPINTERIA Y MARQUETERIA DE LA PUERTA


En la mayoría de las casas de Sos la puerta suele ser grande y pesada. Puede ser de una sola hoja, que se abre en una plancha de madera de mayor tamaño que cubre todo el hueco de la puerta, o tener dos hojas, separadas horizontal o verticalmente. La doble hoja horizontal, que permite ventilar e iluminar el patio manteniendo cerrada la hoja inferior, ha sido muy utilizada. La de dos batientes verticales es también muy común.
Puerta de una sola hoja
Puerta de dos hojas en vertical
Puerta con una de las hojas con batiente horizontal
Puerta de doble hoja horizontal














                    La carpintería de la puerta ofrece buenos trabajos en madera, con aspiraciones de solidez pero sin desdeñar el aspecto estético.
 El montante entre ambas hojas suele decorarse con alguna moldura. En ocasiones, la puerta se forra con planchas metálicas con objeto de reforzarla. Estos paneles metálicos acostumbran a incorporar alguna decoración, normalmente motivos realizados a punzón que se integran en el diseño que forman los clavos de sujeción de las planchas, dotando de un componente artístico a lo que tuvo una simple intención protectora.
Antigua puerta decorada con marquetería (calle Ramón y Cajal)

    Entre las labores de carpintería como elemento decorativo destaca la marquetería. Es un trabajo delicado cuya función es simplemente ornamental. Aparece preferentemente en forma de celosías, en algunas puertas y balcones, limando así la austeridad de las construcciones, pero debido a su rápido y frágil deterioro aparece en pocos casos en la Villa.
Puerta con gatera




   
      También es muy frecuente ver en uno de los ángulos inferiores de la puerta una pequeña abertura circular, es la gatera. Esta, como su nombre indica, es la “puerta” de acceso para los gatos, imprescindibles en todas las casas para cazar pequeños animales, sobre todo ratones, que puedan comer y estropear el grano almacenado en las mismas.





        La carpintería de la puerta presenta elementos repetidos como molduras y plafones. La decoración se basa principalmente en la simetría y es frecuente que existan tallas con motivos geométricos u otros de inspiración natural, generalmente de tipo solar o vegetal.
Puerta tallada simétricamente con motivos geométricos

Puerta ricamente tallada con motivos vegetales

Los portones de carro

Portón de carro (Ceñito)

    En un mundo eminentemente rural como el de Sos del Rey Católico, el carro ha tenido una gran importancia como ayuda en las faenas agrícolas. No es de extrañar, por tanto, que en muchas ocasiones posea un espacio propio a cubierto, donde poder guardarlo y realizar las labores de carga y descarga. El portón será de grandes dimensiones, a veces en arco de medio punto, cerrado con una o dos hojas reforzadas y claveteadas.




BIBLIOGRAFIA

-BIARGE, FERNANDO Y ANA. Casa por casa. Detalles de la arquitectura rural pirenaica. Arpirelieve. Huesca, 2001.

IGLESIA DE SAN ESTEBAN: datos histórico-arquitectónicos y constructivos


Asentada en la roca, sobre la Peña Feliciana, el punto más elevado de la Villa, se erige la iglesia de San Esteban. Para acceder a ella tenemos que pasar el túnel abovedado llamado Claustro de Santa María del Perdón( ver claustro). Y es aquí donde observamos con claridad la función defensiva que tenía la villa, ya que solamente a través del Claustro se podía acceder al templo y a la fortaleza situada en el nivel superior.
Pero conozcamos la historia de su construcción.
La iglesia de San Esteban hay que separarla en dos partes: la iglesia inferior, o cripta, y la iglesia superior.


Sos del Rey Católico.Iglesia de San Esteban. Los ábsides albergan la iglesia inferior o cripta y la superior
          La primitiva iglesia, o cripta, fue proyectada, según el arquitecto Iñiguez, “como una simple infraestructura para fundamentar la planta de la cabecera de la iglesia superior”, hipótesis que también recogen Angel Canellas y Angel San Vicente en su estudio sobre el románico en Aragón. Pero cuando las obras se empezaron, se decidió, y este hecho constituye una certeza, emplearla como iglesia baja, razón por la cual puede explicarse tanto su configuración como su ornamentación posterior.
                    La datación de esta iglesia baja queda constatada también en una inscripción conservada en uno de sus muros: “era MXCIII” (año 1055).En este año de 1055 la reina Estefanía, viuda del rey García de Nájera, promovió la edificación del templo de San Esteban con subvenciones piadosas, que en 1059 un clérigo de la comunidad, García Garcés, anotaba en un cartulario y fueron continuados en 1081 por García Fortuñones, posible arcediano de la Iglesia
                      En el año 1094 llega a Sos el obispo de Compostela, don Diego Peláez, que fue expulsado por Alfonso VI de Castilla; le acompaña el Maestro Esteban, que había trabajado en la catedral compostelana con el maestro Mateo. La obra del maestro Esteban queda reflejada en varias iglesias de la zona, y en Sos aparece en los monumentales capiteles de la cripta y probablemente en la portada de la iglesia parroquial. Posteriormente será el maestro Jordán quien continúa las obras de la Iglesia (1137)

Túnel de Santa María del Perdón. Era el único acceso a la iglesia superior

La datación de la obra de la iglesia superior es muy problemática, habiendo quien la sitúa cercana al siglo XIII, si bien, por el contrario, contamos con los datos del historiador y abad de San Juan de la Peña, Briz Martínez, y que refiere una donación hecha a su monasterio en mayo de 1137, estando el rey Ramiro I en Sos, en la cual se dice que se edifica en aquel año un fuerte castillo “ por un gran artífice que se decía Iordan”, y explica el abad que, estando el rey en guerra con Navarra, las obras debieron consistir en fortificar de nuevo el castillo. 
Esta noticia cobra mayor interés al constatar que precisamente en el crucero de la iglesia de San Esteban figuran un par de marcas de cantero en forma de “J”, signo que bien puede ser la letra inicial del nombre "Jordán"; una indicación, que junto con las anteriores, induce a centrar la cronología de la iglesia de San Esteban hacia mediados del siglo XII. Si bien la iglesia no debía estar terminada en su totalidad si atendemos a un documento de Pedro IV el Ceremonioso con fecha de 4 de junio de 1341 en el que concede al concejo de Sos la gestión de la primicia que debe destinarse a la fábrica de la iglesia y, si sobrase algo, a los muros y a otros negocios de la villa[1]. Poco después, Juan I declara que a la villa de Sos le pertenece la primicia para emplearla en el culto y en la fábrica de la iglesia parroquial[2].
En 1494 el capellán don Juan Guerrero llega a un acuerdo con Juan Sarias, pintor de Sangüesa, para que haga un retablo para el altar de San Lorenzo[3].
El 8 de septiembre de 1512 el Justicia y los jurados de Sos llegan a una concordia con el cerrajero Juan de Lumbierre para que haga un rejado para la capilla de Nuestra Señora de la iglesia de San Esteban[4].
El 12 de mayo de 1515 se concede permiso al escudero Alfonso de Artieda para que hiciese, en el plazo de un año, una capilla, un altar y un retablo bajo la advocación de San Cristóbal.
El 14 de mayo de 1515 el arcipreste de la Valdonsella, mosén Juan de Porrox, otorgó licencia a Martín de Ampiedes para que éste pudiese abrir una ventana en su capilla de la Magdalena para poder ver y oír la misa mayor, con la condición de que se colocase una reja de hierro para que nadie pudiese entrar ni salir por ella[5].
Para estas fechas, de nuevo el arcipreste Juan de Porrox autoriza al noble Martín de Lozano para que realizase durante tres años una capilla y un retablo dedicados a San Pedro en la parte baja de la iglesia, a mano derecha de la capilla de Nuestra Señora, donde había un altar dedicado al primer Papa de la cristiandad, debiendo mudar éste a cualquiera de los costados[6]

En el siglo XVI se añade un porche a la portada románica

En el año 1521 se pone un retablo en el ábside o capilla Mayor de la Iglesia y finalmente, en el siglo XVI se amplía con  las capillas laterales, la sacristía, una sala capitular, otra para archivo, una portada renacentista en el lado meridional y tuvo que ser prolongada la galería transversal o túnel del Perdón por sus dos extremos; también fue construído un porche sobre la portada septentrional y el coro, este último encargado al maestro Nicolás de Chalons en el año 1530, al que se añadió en el año 1556 una preciosa sillería renacentista de 24 elementos del taller de Moreto.
En enero de 1555, la religiosa Ana Espatolero, poseedora de una capilla en la parroquia de San Esteban, concertaba con el maestro Jorge de Flandes, entonces habitante en Sangüesa, la realización de un retablo de imaginería dedicado a la advocación del Rosario cuya descripción es la siguiente: “En la peayna del retablo se tienen de hazer cinci histrotias, la primera el nascimiento de sancta Ana a Nuestra Señora; la 2ª la salutacion del angel a Nuestra Señora; la 3ª, el Crucifixo con su sanct Joan y la Maria; la 4ª la resurrectio de Nuestro Señor; la 5ª. la asumption de Nuestra Señora con sus apostoles y su historia. Item en el medio del altar tres caxas dentro de la de medio y principal tiene de hazer Nuestra Señora del Rosario y al lado drecho sanct Joan Baptista y al otro sanct Bartholome assi y como esta agora en retablo de pinzel. Item arriba en medio tiene de hazerse el Dios Padre y a los lados sus archetes a la romana que se dizen dos rebutantes con sus dos guardapolbos a los costados y todo lo demas como esta en el debuxo de la dicha capilla del Rosario”.
El imaginero debería de recibir 720 sueldos por su obra, que prometió terminarla “para Navidat primera viniente”[7]
Se ignora el paradero de este retablo. Tampoco Abbad registra la existencia de esta obra en su catálogo monumental.
En 1567 Nicolás de Lizárraga, vecino de Sos, cantero y “maestro de capillas”, realizó obras en la iglesia de San Esteban. EL 7 de mayo contrata a Pedro de Burgui, de Carcastillo, para el transporte de 2500 sillares hasta el pie de obra de la iglesia de Sos[8], y dos años después, el tres de abril, reitera el contrato para otro traslado de 4000 sillares que tenía cortados ya en abril para el mismo destino; esta vez el traslado lo realiza un carretero de Castiliscar[9]. Probablemente se trata de la obra de ampliación de la planta románica de tres naves, rasgando los muros para abrir capillas colaterales.
En enero de 1571 Gil Español de Niño y otros de Sos conciertan de nuevo con el maestro escultor Jorge de Flandes la realización de una obra consistente en “una cabeça de sanct Lamberto de fusta en blanco con medio cuerpo y su guijada en la mano con las partes que para ello se requieren”; el busto debia de “estar en medio de dos angeles que lo administren” y todo el conjunto montado sobre “una peayna con sus colunas para dicha cabeça y su vasa y sotabasa con sus frisos y sus historias con la vida de sanct Lamberto. Otra peayna en obalo hechados sus frisos y historias o otra qualquiere obra que mejor paresciera; el guardapolbo con sus corbas a modo de media naranja con su resalte en medio que haga una rosa por remate tan enrequecida que corresponda a todas las partes”.
Su valor ascendería a la cantidad de 680 sueldos “pagaderos los quinientos sueldos por todo este mes de janero del presente año y los restantes acabada que fuere dicha obra”, que sería para el día y fiesta de Pascua de Resurrección del mismo año.[10]
El catálogo monumental de la provincia no registra la existencia de esta pieza en Sos; acaso fue desplazada o sustituída por una imagen de san Lamberto, de bulto redondo y cuerpo entero, que se conserva en la iglesia de San Esteban, procedente de su retablo mayor, sin duda, realizado en el siglo XVIII, según Abbad[11]
En 1757 Silvestre Thomas construye el órgano de la iglesia.
En 1784 se incorporan los tres retablos barrocos de los ábsides de la iglesia, dedicados a San Esteban Protomártir (ábside central), La Purísima Concepción (ábside de de la Epístola), y Santa María Magdalena (ábside del Evangelio) También se colocan dos púlpitos en los pilares frontales de la desembocadura del ábside central.
La iglesia de San Esteban se alza sobre la Peña Feliciana


Por un Real Decreto de 2 de marzo de 1944 la iglesia es declarada Monumento histórico-artístico
Entre 1953 y 1959 se hacen diversas reparaciones en la iglesia: por Orden Ministerial del 26/10/1953 se aprueba el proyecto de obras para la reconstrucción de cubiertas por un valor de 127.010,69 ptas; otra Orden de 11/05/1956 aprueba el proyecto de obras en el que se propone la demolición de los elementos postizos de piedra que coronan los muros del ábside, reparar dichos muros, reconstruir parte de la cubierta, etc... ascendiendo a un total de 87.212,52 ptas.;en la Orden del 2/10/1958 se aprueba el proyecto  para continuar con las obras de restauración de la cubierta, reponiéndose el enlosado de piedra primitivo en una superficie aproximada de 236 m2, ascendiendo dicho proyecto a la suma de 117.306,73 ptas;en otra Orden del 11 de agosto de 1959 se aprobó el proyecto de obras por un importe de 70.486,71 ptas. para la restauración de las cubiertas del lado de la Epístola, todo ello bajo la dirección de don Manuel Lorente Junquera.

Entre 1963-1967 se realiza el proyecto “restauración general de la iglesia parroquial y alrededores”, dirigida por el arquitecto del Patrimonio don Francisco Pons Sorolla, consistente en la reparación de cubiertas y tejados, renovación de pavimentos, reposición de elementos en la estructura románica que habían desaparecido, limpieza general de todo el interior y urbanización de los exteriores del recinto, así como se procedió a retirar del ábside central un ostentoso retablo de finales del siglo XVIII. Por el R.D. 2177/1963 de 24 de julio se autorizó la ejecución de las obras, por concierto directo, con Dn Manuel Tricas Comps, por un presupuesto de 3.244.793,52 ptas., el cual sería distribuído en las siguientes anualidades: Para el año 1963, la cantidad de 994.793,52 Ptas; para el año 1964, 500.000 ptas; 250.000 ptas para el año 1965, 500.000 para 1966, y un millón de pesetas para 1967.
En 1980 restaura el órgano el párroco de Agüero don Luis Galindo Bisquer, que con motivo de las obras realizadas en la iglesia se había quitado de su primitiva ubicación y se coloca en la capilla de San Francisco Javier, junto a la Sacristía.
En 1990 se realiza una limpieza general de retablos, tallas y lienzos, tanto en la iglesia como en la sacristía. Y se sacó de la pared del fondo un fresco del siglo XIII que representa un Cristóforo que lleva en los hombros el Cristo Pantocrátor, colocándose el panel en la capilla de San José.







[1] A.C.P., Arca Episcopi VI, doc. 41, nº233.
[2] A.C.P. Arca Episcopi VI, doc 41, nº 335.
[3] A.H.P.S. Juan Zareco, p. 436, f. 32.
[4] A.H.P.S. Miguel de Sen, p. 467, ff. 40-40v.
[5] A.H.P.S., Gil García de Urriés, p. 507 C, f. 61.
[6] A.H.P.S., Gil García de Urriés, p. 507 C, ff. 60v-61.
[7] A.H.P.S., Miguel Mancho, año 1555, f. 17´.
[8] A.H.P.S., Jerónimo García, año 1567, f. 60.
[9] A.H.P.S., Jerómimo García, año 1569, f. 20.
[10] A.H.P.S., Jerónimo García de Urriés, año 1571, f. 8.
[11] Abbad Ríos. “Catálogo monumental de España”, p. 637.



BIBLIOGRAFÍA


-ABBAD RÍOS, FRANCISCO. Catálogo monumental de España. Zaragoza. C.S.I.C. Madrid, 1957.
-ABBAD RÍOS, FRANCISCO. El románico en Cinco Villas. I.F.C., D.P.Z., Zaragoza, 1979.
-CANELLAS LÓPEZ, ÁNGEL, y ÁNGEL SAN VICENTE. Rutas románicas en Aragón. Encuentro S.A. Zaragoza, 1975.
-ESTEBAN LORENTE, JUAN FRANCISCO. El nacimiento del arte románico en Aragón. Arquitectura. C.A.I. y F.G.M. Zaragoza, 1982.
-GARCÉS ABADÍA, MÁXIMO. Sos del Rey Católico. Iglesia parroquial de San Esteban. Edilesa. Monografías, serie roja, nº 51. 2001.
-PONS SOROLLA Y ARNAU, FRANCISCO.  “Las obras de restauración en Sos del Rey Católico”, en VV.AA. Exaltación de Sos del rey Católico, introducción de Mariano Rabadan Pina, pp. 19-23. I.F.C., D.P.Z., Zaragoza, 1970.
-SAN VICENTE, ANGEL. “Acotaciones documentales para la historia del arte en Cinco Villas durante el siglo XVI”; en Estudios en Homenaje al Dr. Eugenio Frutos Cortés, pp. 367-444. U.Z., Facultad de Filosofía y Letras. Cometa, S.A., Zaragoza, 1977.
-SAN VICENTE,ÁNGEL. “Iglesia de San Esteban”, en VV.AA. Arte religioso en la villa de Sos del Rey Católico. I.F.C. Zaragoza, 1978.

BRUJAS, HECHIZOS Y PÓCIMAS


Las grandes protagonistas de la mitología de todas las culturas han sido siempre las brujas. Brujas ha habido en todos los lugares de la geografía española, pero sobre todo en el norte de la Península.
En la toponimia de muchos municipios de España se hace referencia a ellas. En la de Sos del Rey Católico existe el “barranco de las brujas”[1].

El repertorio de las maldades de las brujas era amplísimo, llegando los “malmetimientos” de las brujas incluso hasta el deporte o el ocio, como la caza.
Son muy numerosos los casos de cazadores, que teniendo la pieza en la punta de la nariz les ha sido imposible dar en el blanco. La maldad consistía en que les habían depositado la “oración de los cazadores”. Esta oración impedía que se acertara con los disparos sobre la pieza. El remedio para prevenir esta oración, según cuenta un cazador de Sos, es de lo más curioso: el cazador se baja los pantalones y se pasa la escopeta por una de las perneras del pantalón, ofreciendo un resultado inmediato. De igual forma no tenía efecto la” oración de los cazadores” si llevaban una saya de culebra metida en el pasamanos de la escopeta.
Espantabrujas en una vivienda próxima al Parador de Turismo

Pero las brujas, además de los malmetimientos y el mal de ojo, se dedicaban también a elaborar pócimas y remedios prácticamente para todo.
 Los remedios en el tema erótico, amoroso y sexual eran de lo más pintorescos. Así, la mujer que quería enamorar a un hombre le daba a comer pan amasado sobre su pubis o un pez que hubiese muerto dentro de su vagina; si quería provocar la impotencia de un hombre se desnudaba y, untada toda ella de miel, se revolcaba en un montón de trigo, después, con los granos adheridos a su piel elaboraba una torta que daba de comer al varón que quería desgraciar. Los métodos anticonceptivos no eran menos pintorescos: para evitar que la mujer se quedara embarazada se friccionaba el pene del varón con vinagre antes del coito.
Para conservar la fidelidad de una mujer se le daba a beber una pócima compuesta por testículos de lobo y la ceniza resultante de quemar pelos tomados de distintas partes del cuerpo. Para alcanzar y retener a una mujer frígida el hombre debía untarse el pene con sebo de macho cabrío antes de copular con ella.
Otras hechicerías contenidas en grimorios pretendían provocar el amor de una mujer, hacerla danzar desnuda u otros caprichos semejantes. Alfonso X nos deja la noticia de un dean de Cales que seducido por magia y por grimorio “jode cuanto quiere joder”.
Pero a pesar de todas estos remedios y hechicerías, abundaban las mujeres insatisfechas que recurrían a artefactos de autoestimulación. Una cantiga de Fernando Esquío menciona un lote de cuatro consoladores que ha enviado a una abadesa amiga suya para servicio de su comunidad. En un documento de 1351 se habla de una mujer fallecida por ocasión de un “rauano (rábano) que le auian puesto por el conyo[2]De todos son conocidas las propiedades medicinales de esta herbácea, pero en la Edad Media parece ser que esta crucífera planta y su tuberosa raíz despertaba súbitas pasiones femeninas. Un famoso soneto anónimo del siglo XVI hace referencia a lo comentado:

Tú, rábano piadoso, en este día
risopija serás en mi trabajo
serás lugarteniente de un carajo
mi marido serás, legumbre mía.

Un poquito más largo convenía,
mas no importa, que irás por el atajo.
Entra de punta y sácame de cuajo
las gotas que el que pudre[3] me pedía.

Ya entraste, mas las hojas quedan fuera.
Pues ¿Qué han hecho las hojas a mi papo,
que no han de entrar, si es él el que lo pierde?

Las hojas entren, y ojalá viniera
el ramal de fray Lucas, de solapo,
y diérase mi coño un gentil verde[4].





[1] Citado por José Antonio Adell y Celedonio García en “brujas, demonios, encantarias y seres mágicos de Aragón” Pirineo. Huesca, 2001. También lo menciona Toti Martínez de Lezea en su novela “veneno para la corona”. Erein. San Sebastián, 2011.
[2] A.G.N., secc. de Comptos, 66, f. 296v.                                                                     
[3] El marido muerto.
[4] Darse un verde: holgarse en banquetes y placeres (Covarrubias)



BIBLIOGRAFIA


-ADELL CASTAN, JOSÉ ANTONIO, y GARCÍA RODRÍGUEZ, CELEDONIO. Brujas, demonios, encantarias y seres mágicos de Aragón. Pirineo. Huesca, 2001.
-CORRAL LAFUENTE. Mitos y leyendas de Aragón. Leyere. Zaragoza, 2002.
-ESLAVA GALÁN, JUAN. 50  estampas de la historia de España. Círculo de Lectores. Barcelona, 2012.