miércoles, 20 de abril de 2016

VENTANAS

La mayoría de los vanos de los edificios, tanto de las ventanas como de las puertas, se localizan en las fachadas orientadas al sur y al este. 



                              Los vanos que se encuentran en las paredes orientadas al sol y los de la fachada principal son también más grandes que los existentes en los muros orientados al norte, al igual que los de las fachadas de intramuros, donde apenas llega el sol y no dejan de ser meros ventanucos. Por esta razón la fachada sur o este suele ser la fachada principal, siempre que el terreno lo permita.

 La fachada principal es la que da una idea de la situación económica de sus moradores y por eso todos sus elementos se cuidad y decoran con mayor lujo y detalle que el resto, siendo las más ricas y profusamente decoradas. En Sos veremos, en muchas ocasiones, vanos magníficamente trabajados y profusamente decorados.






                            Las ventanas, proveedoras de luz y ventilación, son, entre todos los elementos de la casa, el que parece haber estado sujeto a mayores cambios.          
Anárquica distribución de los vanos
En principio, puertas y ventanas se disponían anárquicamente en los muros según las necesidades de la ordenación interior de las habitaciones, sin tener en cuenta el efecto estético de los huecos en la fachada.

Los vanos de las ventanas presentan muchas veces, como embocadura, tres grandes piedras talladas de forma rectangular correspondientes al dintel y a las jambas, con un prominente alféizar en la parte inferior, achaflanado o moldurado que apoya a su vez en dos o tres sillares.
 
Ventana con marco enladrillado

Hasta que en el siglo XVIII no se generalizó el uso de cristales de vidrio en las ventanas, estas eran muy pequeñas. Tenían el tamaño necesario para conseguir una iluminación suficiente sin permitir que entrara el frío exterior. Por eso, como antes vimos, las ventanas de mayor tamaño se encuentran en fachadas orientadas al sol.


Ventanuco
Ventana de sótano o almacén





 







Estos ventanucos solían abrirse en estancias de la planta baja, cuadras,almacenes,falsas, edificios auxiliares y fachadas no soleadas
                      Cuando el vidrio permitió defenderse del frío, no sólo aumentó el tamaño de los vanos, sino que su disposición sobre la fachada pasó a tener un importante componente estético, respondiendo a la propia distribución interior de la casa y favoreciendo la ventilación e iluminación de las distintas estancias, e incluso se empezaron a abrir vanos en la parte menos soleada de las casas.
Marco de ventana decorado en piedra
El marco de las ventanas puede ser de madera, aunque lo normal es que sea de piedra, con el alféizar, jambas y dintel construidos con sólidos sillares a veces labrados con molduras, columnas, cordones, figuras esculpidas o inscripciones que orlan el contorno de la ventana.





      



 El hueco se protege con contraventanas exteriores de madera.
La ventana es el elemento en que la alianza entre variedad y originalidad se da en mayor grado. La riqueza de formas  es inmensa, ya que no solo depende de las dimensiones y materiales utilizados, sino también de las modas, estilos y gustos. Grandes y pequeñas, talladas en una sola pieza o con varios sillares, de dintel recto o en arcos de diversos tipos, la variedad que encontramos en Sos es interminable.





También, en algunas casas de Sos, todavía podemos encontrar primitivas saeteras formando parte de sus muros.


Las ventanas geminadas o ajimezadas constan de un dintel labrado en doble arco, despiazado o no, que se apoya sobre un parteluz central o ajimez, muchas veces también torneado o decorado. El arco superior puede ser de medio punto, apuntado, conopial, de herradura, lobulado...Todas de aspecto esbelto y delicado, son características de la tradición gótica.
Rudimentaria y tosca ventana geminada



En el Palacio de Sada de Sos del Rey Católico se conservan dos ventanas monolíticas con vanos en forma de herradura que debieron formar parte de los primeros edificios –algún palacio o iglesia- construidos en el último tercio del siglo X, constituyendo dos de los testimonios más antiguos de la arquitectura prerrománica religiosa de la zona.
                   Sus medidas son de 0,57 m. de anchura por 0.65 m. de altura en la primera, con una profundidad de 0,16 m y una distancia entre las jambas que oscila entre 0,13 y 0,135m, alcanzando los arcos 0.17m. de diámetro; el peralte de los arcos es irregular, aunque sobrepasa el tercio del radio y en la parte superior de la ventana se observan dos rosetones radiales incisos y el amago de un tercero. En la otra ventana, muy similar a la anterior aunque más pequeña, también sus vanos se cubren con dos arquitos de herradura, su anchura es de 0.52 m. y su profundidad de 0,15m; está fragmentada, por lo que no se puede precisar su altura total; la distancia entre las jambas oscila entre 0,11 y 0,115m., siendo el diámetro de los arcos solamente de 0,13m.y carece de decoración alguna. Estas ventanas, según Mariano de Pano, podrían haber formado parte del primitivo castillo sobre el que posteriormente se edificó el palacio de Sada , sin embargo no parece improbable que procedan de la adyacente iglesia de San Martín, cuya portada septentrional presenta tres arcos en gradación que levemente apuntan la forma de herradura. A pesar de que la iglesia de San Martín es datada en el siglo XIII, su portada norte pudo formar parte de una iglesia románica anterior, la cual podría haber sido construída en la primera mitad del siglo XI. Tras una reforma llavada a cabo en el siglo XIII, la iglesia de San Martín adquirió el aspecto que actualmente presenta. Si las ventanas procedieran de esta iglesia, cabría imaginar que fue ya en el siglo XIII cuando perdieron su primitivo emplazamiento.[1]

Ventana geminada. Calle Meca nº 43
               En la calle La Meca nº 43 (próxima a la plaza del mercado) hay otra ventana monolítica con dos vanos de medio punto que debió pertenecer a una edificación del siglo XI. El bloque monolítico tiene una anchura que oscila entre 0,515m y 0,52m, una altura entre 0,46 y 0,47m y la profundidad no pasa de 0.15m; el diámetro de los arcos mide 0.13m. La ventana, antes de ser colocada en su actual emplazamiento, se hallaba en la parte posterior de la misma casa.





[1] Fernando Galtier Martí. Las primeras iglesias de piedra de la frontera de los Arbas, el Onsella y el Gállego.





BIBLIOGRAFIA

-BIARGE, FERNANDO Y ANA. Piedra sobre piedra. El paisaje pirenaico humanizado.Arpirelieve S.A. Huesca, 2000.
-GALTIER MARTÍ, FERNANDO. Las primeras iglesias de piedra de la frontera de los Arbas, el Onsella y el Gállego.Rev. Artigrama nº 1, pp. 11-46. Zaragoza, 1984.
-RABANOS FACI, CARMEN. Arquitectura popular aragonesa. Ed. Moncayo. Zaragoza, 1996.


















































[1] Fernando Galtier Martí. Las primeras iglesias de piedra de la frontera de los Arbas, el Onsella y el Gállego