sábado, 3 de diciembre de 2016

SOFUENTES


La localidad de Sofuentes se encuentra situada a 594m de altitud, coordenadas UTM: X 0639057 Y 4699687, y ubicada en el norte de la provincia de Zaragoza, a 15 kilómetros de Sos; limita con Navarra al oeste y con las sierras de Peña y Sos al norte. 
   
Sofuentes
             
Fue considerada como pardina o barrio hasta el 14 de julio de 1927, en que se la reconoció como “entidad local menor” (mayor que un barrio, pero no como municipio)               
 Los vecinos de Sos se lo recuerdan cariñosamente, y a modo de “pique”, llamando a sus habitantes “pardineros”, pero su topónimo real es el de sofuenteros.
Aproximadamente para ese año (1927) llegaba la electricidad a Sofuentes, y de nuevo los vecinos de Sos recordaban a los sofuenteros sus raíces con esta copla de picadillo



                            Sofuentes ya no es Sofuentes,
que se ha vuelto capital,
cuando ha visto por Sofuentes
pasar la electricidad.

Su territorio con vegetación frondosa de monte mediterráneo de la zona del norte contrasta con el resto del término, mucho más seco, alternado el monte bajo con los campos de cereal y aprovechando en su parte sur el regadío del Canal de las Bardenas.
A mediados del siglo XIX contaba con unas 40 casas y una iglesia dedicada a San José de Calasanz (Madoz)
La población ha ido disminuyendo desde los más de 600 habitantes que llegó a contar durante las décadas de los 40 y 50, con las  obras de construcción del canal, hasta los 293 en 1970 y 142 habitantes  en 1999; en la actualidad habitan alrededor de 80 almas en invierno, siendo la agricultura y la ganadería las actividades económicas predominantes.
Al parecer el topónimo de Sofuentes deriva del latín: sub. (bajo), aunque su traducción real es “al pie de”; la preposición “so” es sinónimo de bajo (sub), haciendo referencia a los nacimientos de agua en la vecina Sierra de Peña, en cuyas faldas se ubicó un antiguo poblamiento romano a tenor de la cantidad de restos encontrados. Otros autores sostienen que Sofuentes deriva del nombre latino compuesto de “Septem fontes”, que traducido al castellano sería Siete fuentes y versado y resumido por el idioma vulgar en Sofuentes, y que, según D. Tomás Lesaun, en el siglo pasado se leía aún de las dos maneras en un escrito mismo: Sofuentes o Siete fuentes.[1]
El origen de Sofuentes como pueblo se sitúa varios siglos atrás, cuando familias de Sos se asientan ya permanentemente para atender las propiedades que tenían en el lado sur de la sierra, de ahí que las calles no guarden la fisonomía urbanística de un pueblo, sino que las casas se construyeron al lado de las eras o corrales a modo de casas de labranza; pero esta zona ya estuvo habitada mucho antes por los romanos.
                    La abundancia de restos romano-imperiales en la comarca de las Cinco Villas como puentes, calzadas, acueductos, etc., nos llevan a suponer la prolongada presencia de todo un clan familiar de terratenientes con un potencial económico que les permitió construir no sólo imponentes mausoleos, sino instalaciones termales modernas y complejas, como la de los Bañales de Uncastillo.
            
Emplazada la localidad de Sofuentes cerca de la antigua Vía Augusta, conserva también restos de miliarios. El yacimiento de Cabezo Ladrero, situado al norte de la localidad, data del siglo I y debió ser una considerable ciudad, a tenor de los numerosos e importantes  restos arqueológicos aparecidos, albergando una necrópolis muy destruída, pues son muy abundantes los restos funerarios, muchos de ellos epigrafiados(ver), que han sido hallados, situando allí algunos autores la villa romana de Nemanturissa. Juan Bautista Labaña, en 1610, ya dijo que “había antigüedades y que Calderón, notario de Sos, iba a mandarlas a Zaragoza” 
Restos del mausoleo romano en el Torreón de Sofuentes
Tras el abandono de la población al final de la época romana, el restablecimiento de la población en época medieval supuso que sus nuevos habitantes reutilizaran las piedras y restos de Cabezo Ladrero para la construcción de su nuevo asentamiento, sin tener en cuenta el valor arqueológico o histórico. Así, en un torreón medieval del siglo XIV, hoy convertido en vivienda, hay restos de un mausoleo romano. Se trata de un mausoleo tipo torre, que se ubicaría en las inmediaciones y que, posiblemente arruinado, fue desmontado para edificar la fortificación medieval en que se encuentra incluído.



Torreón de Sofuentes. Inscripción en tabula ansata
Torreón de Sofuentes. Parte de friso con representación de Attis

     Pese al deterioro lógico y a la anárquica colocación de los bloques, se pueden identificar algunos de los elementos que lo componían. Los restos conservados muestran elementos pertenecientes a dos frisos escultóricos en relieve con elementos funerarios clásicos, como representaciones del dios frigio Attis (el esposo sagrado de la antológica Cibeles), guirnaldas y, destacando sobre ellos, espléndidos frisos con manoplas de armas, espadas, escudos redondos, peltas y otros, que nos sitúan tras los pasos de la filiación ecuestre del allí enterrado, un Atilio que figura en inscripción en tabula ansata. Este mausoleo se ha datado a finales del siglo l o inicios del II d. C. y erigido en honor de Cayo Atilio Aquilo.
Los Atilios son una ilustre y rica familia del Alto Imperio Romano cuyas posesiones se concentraron en la zona cerealista de las Cinco Villas, donde construyeron importantes  residencias y mausoleos, como el de Sádaba, datado entre los siglos II-III d. C.
Interior del torreón, con más restos del mausoleo romano

     El torreón presenta planta de forma cuadrada de 7 m: de lado, rebajado en altura y actualmente cubierto con un tejado; posee saeteras de gran longitud y otros huecos en sus muros ya más modernos. Actualmente se le conoce como “Torreón de Sofuentes” o “Torre de Monterde”.



Torreón medieval de Sofuentes
En la fotografía superior,las dos piedras casi iguales, superpuestas, y que resultan algo más blanquecinas que el resto, se colocaron en el año 1956 para tapar el hueco que dejó una piedra sustraída, al parecer por el cura del pueblo, y que actualmente se conserva en el museo de Pamplona, según cuentan los vecinos de la localidad.
                 Fue también en tierras de Sofuentes donde fue hallado el magnífico sarcófago que hoy se encuentra en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Castilliscar (ver leyenda del sarcófago) Este sarcófago es una pieza de mármol de Carrara (Italia) – muy apreciado tanto en la antigüedad como en la actualidad - de un amarillo bastante intenso; mide 2,24 m. de largo y 0,75cm de altura y 0,72 de anchura. Pertenece al tipo de sarcófagos en friso, correspondiendo al estilo denominado blando y ha sido objeto de numerosos estudios, entre los que destacan los del alemán Helmut Schlunk (1947), el italiano Bovini, Wilpert (1936) y los españoles Uranga, Sotomayor, Mostalac..., datándolo entre los años 340 y el 350 d.C. y relacionándolo con el taller romano de “Los Dos Hermanos”
Sarcófago cristiano en Castilliscar haciendo las funciones de altar
En un principio el sarcófago tenía la función de sostén y antipendium de uno de los altares laterales de la iglesia de Castiliscar, envolviéndolo en una arpillera y ocultándolo a la vista del público mediante un frontal ordinario ante el temor de ser robado. El doctor Emiliano Ladrero, médico de Sos, lo redescubrió y desde ese momento fue expuesto al público sirviendo de mesa de altar, tal y como puede verse actualmente.
Este tipo de sarcófagos servían para albergar los cuerpos de cristianos con un poder adquisitivo suficientemente alto como para poderse enterrar en este tipo de tumbas tan suntuosas. Algunos estudiosos apuntan la posibilidad de que el sarcófago, aunque tuviera escenas cristianas, pudiera pertenecer a un miembro de las élites aristocráticas de la zona de religión pagana, dada la existencia de ritos paganos en el siglo IV d. C. en la zona del valle del Ebro y que en el mercado sólo pudo comprar el tipo de obras disponibles, es decir, un sarcófago decorado con escenas cristianas, siguiendo la moda del resto del Imperio; así, el sarcófago denotaría más la posición social del difunto que sus creencias religiosas. Sólo está esculpida la parte anterior y en ella  se desarrollan las siguientes escenas de izquierda a derecha: La resurrección de Lázaro, representando la inmortalidad; la curación de la Hemorroisa,” mujer que sangra”; una orante o alma del difunto, símbolo de la esperanza, haciendo las veces de eje del sarcófago; las bodas de Caná, con la multiplicación de los panes y peces y la conversión del agua en vino; y , por último, la Adoración de los Reyes Magos, con sus camellos y con la Virgen representada como una matrona romana y detrás, quizás, San José.. Las dos figuras que aparecen con Jesús, vestidos con túnica y barba y un rollo de pergamino podrían ser alguno de sus apóstoles, probablemente Pedro y Pablo.
Las escenas se identifican con parajes del Nuevo Testamento, pero los personajes están tallados como romanos de la época: la Virgen parece una matrona romana, los peinados y las túnicas, en ocasiones sostenidas por la mano izquierda, responden a la moda romana de la época de realización del sarcófago.[2]

Paseando por las calles de Sofuentes resulta sorprendente ver cómo los vecinos tienen en sus casas particulares altares romanos, capiteles, inscripciones en las puertas a las que están sujetas las verjas de entrada, motivos decorativos como capiteles corintios sosteniendo balcones, miliarios en los jardines, bloques con epígrafes sepulcrales etc., constituyendo un auténtico museo al aire libre.
En la primera mitad del s.XIV, los vecinos de Sofuentes expusieron al Papa Benedicto XII que su pueblo distaba legua y media de la iglesia parroquial de Sos, a la que pertenecían, y que se alzaban de por medio unos montes altísimos, por lo cual ellos, que eran unos cien, no podían acudir a dicha iglesia, especialmente en invierno. Carecían de sacramentos y morían sin ellos, sus cadáveres permanecían inhumados varios días en sus casas y los niños fallecían la mayor parte de las veces sin bautizar(ver leyenda). El Papa mandó al obispo de Pamplona que autorizase a los habitantes de Sofuentes para construir una capilla con cementerio y pila bautismal, y dotarla para la sustentación de un capellán que celebrase en ella continuamente[3].

La moderna Iglesia Parroquial de San José, en Sofuentes, es de planta rectangular, con la cubierta compuesta por una falsa bóveda, de cañón muy rebajado. El interior consta de una sola nave, con el coro a sus pies sobre una estructura adintelada de planta quebrada, y la cabecera plana. El exterior es muy sobrio, con muros de mampostería y cubierta a doble vertiente. La portada se sitúa en el lado de la Epístola y consta de un sencillo vano adintelado. Junto a ella se dispone la torre, que forma parte del volúmen de la nave sobre el que emerge el cuerpo de campanas, de planta rectangular y un vano de medio punto en cada lado.
Iglesia de Sofuentes

                    La iglesia es de nueva construcción, pero en su interior se conservan dos obras de indudable interés artístico, como las tallas de la Virgen con el Niño, gótica, del siglo XIV, tallada en madera policromada, datada en 1701; se encuentra en el prebisterio y está esculpida en posición sedente sujetando al Niño con la mano izquierda mientras que con la derecha alza la bola del mundo, luciendo esa sonrisa tan habitual en las tallas del gótico español. La otra talla corresponde al Cristo crucificado, una obra barroca del siglo XVII, realizada en madera rojiza, con el paño de pureza policromado en blanco, que proviene del Convento de la Vírgen de Valentuñana.
También cabe citar una pila bautismal aprovechando un capitel romano vaciado.
Convento de los Escolapios
El Convento de los Escolapios es un conjunto de dependencias del siglo XVII con una pequeña iglesia barroca dedicada a San José de Calasanz, donde resalta su puerta. Este convento está formado por varias edificaciones agrupadas en torno a un patio central, dándole a todo el conjunto un perímetro irregular. Los distintos edificios que forman el conjunto correspondían con los diferentes espacios utilizados por los religiosos en sus labores diarias (establos, cuadras, gallineros, almacén,...) o con sus dependencias, abiertas al patio con balcones adintelados y ventanas con peanas voladas. La iglesia, situada en el extremo sur del recinto, es de una sola nave. Su fachada ofrece una portada de sillería de medio punto que corona una hornacina adintelada con peana y dosel volados y moldurados y, rematando, un pequeño campanario.
El conjunto está edificado con mampostería, siendo la entrada al mismo en arco de medio punto, y sobre su clave se distingue un escudo con alfiz quebrado que cobija al mismo, flanqueado a su vez de pilastras embebidas con medio bocel.
En el año 2004 Sofuentes adoptó su escudo y bandera municipal, diseñados por la institución Fernando el Católico de Zaragoza y que contienen elementos característicos de la localidad, quedando configurados de la siguiente forma:
   


Escudo: cuadrilongo de base redondeada. En campo de azur, una fuente de oro mazonada de sable, con tres caños manantes, de azur, acompañada en los cantones de sendas cabezas con gorros frigios, de plata, inclinados hacia el exterior. Al timbre, corona real abierta.





   Bandera: paño azul de proporción 2/3, en el centro una fuente amarilla y en los ángulos superior al asta e inferior al batiente una cabeza blanca con gorro frigio.


                         
                 Las fiestas principales coinciden con el último fin de semana de julio, 4 días donde la música, las vacas, los calderetes, etc., se mezclan con la mayor afluencia de veraneantes.  Otra festividad es la Virgen de Serún, el primer domingo después de Pentecostés, ese día se realiza un acto religioso en la ermita de Serún para proceder después a las típicas comidas entre peñas, familias y amigos.





[1] Indice alfabético de los lugares de aragon remitido á la Academia de la Hist. Por D. Tomas Lesaun en 1778. Corregimiento de Cinco-Villas palabra Sofuentes, en Nuevas observaciones para la Historia general de Aragón, Navarra y Cataluña, por el M.I.S. Dr. D. Andrés de Casaus y Torres, abad del monasterio de S. Cucufate del Vallés, individuo de la real academia de la historia.Tomo I, pp. 42-43. Im. Herederos de la viuda Pla.Barcelona, 1829.
[2] Paz Peralta, Juan Ángel: La Antigüedad tardía en las Cinco Villas”, en ArquEJEAlogía: Ejea de los Caballeros y las Cinco Villas, de la Prehistoria a la Antigüedad Tardía, Zaragoza, 2006

[3] Reg. Vat. 129,f. 182v, n. 181 (18 agosto 1341)


BIBLIOGRAFIA

-ANDREU PINTADO, JAVIER. Los vascones de las fuentes antiguas: en torno a una etnia de la antigüedad peninsular. Colección Instrumenta nº 32. Universidad de Barcelona. Barcelona, 2009.
-CASAUS Y TORRES, ANDRÉS. Nuevas observaciones para la historia general de Aragón, Navarra y Cataluña. T. 1. Imp. Herederos de la viuda de Pla. Barcelona, 1829.
-ESCAGÜÉS JAVIERRE, I. Las Cinco Villas de Aragón. Moderna. Vitoria, 1944.
-GOÑI GAZTAMBIDE, JOSÉ. Los obispos de Pamplona del siglo XIV, pp. 113-114. I.P.V. Pamplona, 1962.
-LABAÑA, JUAN BAUTISTA. Itinerario del Reino de Aragón. Estudio previo de Antonio Paulo Ubieto Artur. Anubar. Zaragoza, 1992.
-MADOZ, PASCUAL. Diccionario Geográfico Estadístico Histórico. 1845-1850. Edición facsímil. D.G.A. Valladolid, 1985.
-NAVAL Y AYERBE, FRANCISCO. El sarcófago de Castilliscar.Edición digital del Boletín de la Real Academia de la Historia, T. 94.(1929)pp. 163-172
-OPPIDA IMPERII ROMANI. Sofuentes.oppidaimperiiromani.blogspot.com.es
-PAZ PERALTA, JUAN ANGEL. "La antigüedad tardía en las Cinco Villas", en ArquEJEAlogía: Ejea de los Caballeros y las Cinco Villas, de la Prehistoria a la Antigüedad tardía. Zaragoza, 2006.
-RIVAS, FELIX A. Sofuentes. Antes más. Ayuntamiento de Sofuentes.2009.