sábado, 11 de febrero de 2017

RAMIRO II "EL MONJE"

Tras la muerte de Alfonso I después de la derrota de Fraga, en 1134, el testamento por el que se dejaba el reino a las órdenes militares fue causa de una aguda crisis política, resuelta con la formación de la Corona de Aragón o unión dinástica del reino de Aragón y el principado de Cataluña.

Los aragoneses otorgaron el reino al hermano del rey, el monje Ramiro, y los pamploneses pusieron la corona en manos de García Ramírez, bisnieto, por vía natural, de García III de Pamplona, el hijo de Sancho III el Mayor. La unión de Navarra y Aragón había terminado, y de nuevo había que delimitar fronteras. Los reinos vecinos de Navarra y Aragón se verán envueltos en continuas disputas y vivirán un creciente ambiente bélico que se dejará notar en la villa de Sos por ser localidad fronteriza entre ambos reinos.
Ramiro II “El monje” tomó una decisión que lo enfrentaba con su condición eclesiástica: dirigir el reino de Aragón. Proclamarse heredero del Reino de Aragón y asumir la soberanía fueron decisiones históricas. 
Ramiro II "El monje"
Para Ramiro II pesó más la responsabilidad dinástica que sus compromisos como hombre de la Iglesia aunque, al fin y al cabo, "sería rey por la gracia de Dios". La Corona le había sido otorgada y sabía que debía defenderla y actuar con responsabilidad. A pesar de su consagración a la Iglesia, debía cumplir con sus obligaciones dinásticas y tratar de proporcionar un sucesor legítimo para el reino. Su decisión, aunque difícil, fue rápida, pues al día siguiente de la muerte del Batallador presidió como sucesor los sufragios por su hermano y a continuación emprendió un viaje por Aragón para ser conocido por sus súbditos y valorar su grado de fidelidad. Con agrado, comprobó que todos los lugares de Sobrarbe, Ribagorza, Aragón y los demás territorios conquistados por su hermano, le brindaron su apoyo, excepto Monzón, que era tenencia de García Ramírez, y Tudela. 
Abandonó el celibato que su vocación monacal imponía para asumir la responsabilidad de mantener la soberanía aragonesa dentro de la dinastía legítima iniciada con Ramiro I. Petronila, su hija, fue expresamente concebida para reinar.  “…Tomé mujer no por la lujuria de la carne sino por la restauración de la sangre (regia) y de la estirpe…”, manifestó.
En 1134 Alfonso VII de Castilla ocupó el reino zaragozano ganado por el Batallador, reclamando en vasallaje que le prestaban los musulmanes. En agosto de 1136, Ramiro II pacta con Alfonso VII de Castilla-León la devolución de Zaragoza a cambio de un homenaje vasallático, que se mantuvo durante más de cuarenta años. 
Con García Ramírez en el trono pamplonés se produjeron problemas de delimitación de fronteras, hasta entonces mitigados por la soberanía de Alfonso I el Batallador. El conflicto quedó resuelto por la vía diplomática mediante el pacto de Vadoluengo, firmado por los nuevos monarcas en enero de 1135 que ,sin embargo, tuvo escasa duración, puesto que año y medio después se reanudó la guerra.
En el año 1137 Ramiro II estuvo en Sos, obligando realizar unas importantes obras en el castillo, que fueron encargadas al maestro Jordán. Así consta según una donación hecha por el propio monarca a San Juan de la Peña en el mes de mayo de dicho año:
“... el castillo actual se empezó a fabricar en el reinado de Alfonso el Batallador y se perfeccionó en el de Don Ramiro el Monje, su hermano. Asi resulta de una donación hecha por este último rey a San Juan de la Peña por el mes de mayo de 1137, hallándose en Sos, donde había ido a ver el Castillo, que había fabricado el artífice o Ingeniero llamado Jordán en el sitio, que entonces se decía Feliciana y confirma este privilegio don Pedro de Atares, señor de Borja y Sos”[1]
La donación realizada fue el molino de Santa Cruz, llamado de “Paradíso”, primera noticia existente de un molino de propiedad real.
A partir de entonces la localidad de Sos sería el principal bastión defensivo del reino aragonés frente a Navarra, como demostraron los enfrentamientos entre los años 1141 y 1143 en las zonas de Lumbier y Sos entre navarros y aragoneses. En 1139 García Sánchez tomó Sos para Navarra: “...y entrando el rey por la parte de Sangüesa, cercó a la villa de Sos, que la hace frente. Y aunque el sitio es muy ágrio, y fuerte por naturaleza, y estaba recientemente pertrechada por arte con el nuevo Castillo, que hizo labrar allí dos años antes el Rey D. Ramiro...sin embargo la apretó tan fuertemente, que la rindió... y puso a su Gobierno a Don Guillen Aznárez de Oteyza...”[2]
Posteriormente, en 1143, Ramón Berenguer salió al encuentro de los navarros, haciéndolos retroceder a su reino y recuperando el castillo de Sos de nuevo para Aragón.
Documento de los esponsales de Barbastro de 11 de agosto de 1137
Aunque el reino de Aragón quedaba sujeto a Ramiro, el testamento del Batallador contaba con el interesado apoyo del Papado y recuperar jurídicamente lo legado a las Ordenes Militares requería pericia diplomática, valor para enfrentarse a Roma y tiempo. Ramiro II no dispuso de este último, pues nada más lograr sucesión biológica y política tras el nacimiento de Petronila en agosto de 1137, Ramiro II se retiró a la vida monástica; su madre, Inés de Poitou, hija del duque Guillermo IX de Aquitania, sobrina, por tanto, de la esposa de Pedro I, regresó a Francia para estar con sus otros tres hijos, dejando a la niña bajo la custodia de su prometido, Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, quien asumió las funciones de regencia del Reino de Aragón tras firmar con Ramiro II un documento que contiene una peculiaridad del derecho consuetudinario del Alto Aragón, como es el "casamiento en casa", mediante el cual el marido se adscribe a la familia de la esposa, y es ella quien transmite la pertenencia al grupo familiar,junto con el patrimonio que hereda (en este caso el condado de Barcelona); el marido se somete formalmente a su suegro o "Señor Mayor" de la casa y éste, a cambio,le otorga la potestad sobre el solar familiar, pero reservándose su señorío tanto sobre los bienes del solar patrimonial como los que aporta el marido. Así, de este modo, Ramón Berenguer desde 1137 pasa a ser un miembro más de la Casa de Aragón y de su linaje a todos los efectos.(Continuación)




[1] Archivo San Juan de la Peña, Briz, lib.5, cap. 41, fol. 857. Moret, lib. 18, cap. 4, fol. 178.
[2] Anales de Navarra. Libro XVIII, cap. V.


BIBLIOGRAFIA

-MORET, P. Anales del Reino de Navarra. T. II. Imprenta Pascual Ibañez. Pamplona, 1766.
-ZURITA, JERÓNIMO. Anales del Reino de Aragón. Ed. A. Canellas. I.F.C., 6 vols. 1989-1996. Zaragoza.
-HISTORIA DE ARAGON. Coleccionabe Heraldo de Aragón. Zaragoza, 1991.
-REYES Y REINAS DE ARAGON. Coleccionable Heraldo de Aragón.