lunes, 20 de abril de 2015

EL MERCADO EN LA EDAD MEDIA


                             En los primeros tiempos de la Edad Media la economía tuvo un carácter casi exclusivamente agrícola.    A partir del siglo XI empezaron a renacer en la Península los mercados, los centros urbanos y el mercado internacional.

Con el desarrollo de la ciudad y de la población urbana apareció un elemento nuevo en la sociedad: el burgués (habitante de la ciudad o burgo)
El burgués, a diferencia del noble, estaba interesado en el comercio y el trabajo y no en la guerra. Los vecinos eran hombres libres que se sentían orgullosos de sus derechos, de su riqueza y de su poder.
El nombre de burgueses era una derivación de la palabra alemana buró (castillo), ya que las ciudades eran fortificadas y se formaban alrededor de un alcázar, protegidas por murallas, fosos y puentes levadizos. En el centro de la ciudad había una plaza donde se celebraba el mercado semanal; muy cerca de éste, la iglesia, el palacio del ayuntamiento y las casas de los principales gremios y de los patricios. Como el recinto urbano era reducido, las calles eran estrechas y las casas angostas, de dos o tres alturas.
Los mercados nacen en Europa en la Edad Media como fenómeno unido a diversos factores:
1- La creación de nuevos oficios, distintos a los de labrador (arrieros, comerciantes, artesanos, guerreros, etc.…) que obligaban a estas gentes, no productoras de alimentos, a comprar los elementos necesarios para cubrir sus necesidades.
2-La fundación de nuevas villas y la mejora de los caminos, que fomentó el comercio y abarataron los productos.
3-La superación del autoabastecimiento y la producción de excedentes, que creó la necesidad de obtener un rendimiento con su comercialización.
En el mercado se instalan toda clase de comerciantes y artesanos para vender sus variados productos: carnes,  todo tipo de aves( palomas, pavos reales, cigüeñas, cisnes, pollos…), verduras, huevos, arroz, ajos, azúcar, fruta de la más variada, pescados, leche, legumbres, frutos secos, miel, etc.… y especias, en concreto pimienta, azafrán, canela, jengibre, cardamomo, nuez moscada, flor de macís, clavos,  y  hierbas, tales como la ajedrea, cilantro, espica, hinojo, laurel, mejorana, orégano, menta, mostaza, perejil, ruda, salvia y tomillo, …entre otras. 
En la era medieval se utilizaban muchas especias. El entusiasmo que la Edad Media experimenta por las especias se explica fácilmente por la carga simbólica que comportan tales productos. Llegadas de un Oriente cercano al Paraíso terrenal, se consideraban a las especias transmisoras de las virtudes (inmortalidad, longevidad) inherentes a semejante lugar de origen. Así, aun en el siglo XIII se seguía creyendo que el nido del ave Fénix estaba hecho con corteza de canela.
Arcadas de la Plaza de Sos bajo las que tenía lugar el mercado en la Edad Media
En lo que concierne a la artesanía podíamos encontrar orfebres, ceramistas, armeros, bordadores, escultores, copistas, vidrieros, joyeros, trabajadores del cuero, del metal, de la piedra, alpargateros, tejeros, alfareros, cereros, herreros, torneros… y un sinfín más de oficios y actividades artesanales que hacían que el día del mercado fuera una fiesta para los habitantes de la villa. Fiesta que en ocasiones era amenizada por la actuación de algún que otro juglar que pasara por la zona.
Bajo los arcos de la plaza del Ayuntamiento de Sos tenía lugar el mercado en la Edad Media.(ver plaza del mercado en Sos)


BIBLIOGRAFÍA

-CANELLAS, LÓPEZ, ANGEL. Perfiles de la economía medieval aragonesa, en "Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita, 25-26", pp. 37-54. I.F.C., Ejea de los Caballeros, 1975.
-HISTORIA DE ARAGÓN (coleccionable). Heraldo de Aragón. Zaragoza, 1991.
-LEDESMA RUBIO, MARÍA LUISA. La ocupación del espacio y las transformaciones económicas en los siglos XII y XIII. Historia de Aragón II: Economía y sociedad. I.F.C., 1996