jueves, 9 de febrero de 2017

LOS SUESSETANOS

La primera presencia humana en Sos que tenemos documentada es la de un pueblo de origen franco-belga que se asentó en el Este de Navarra y por la zona de las Cinco Villas sobre el siglo IV a.de C., los suessetanos (suessetani, en latín), al parecer emparentados con los suessiones celtas de la antigua Galia Bélgica, quienes dejaron su nombre en la actual Soissons, en Francia.  Corbio, o Corbión, fue su capital, y no debía estar muy lejos del actual Sos, pero la ausencia de restos arqueológicos hace imposible ubicar con exactitud su emplazamiento. Algunos estudiosos la sitúan en lo que hoy es Sangüesa, otros en Rocaforte, y otros en los alrededores de Sos, pero todo son suposiciones carentes de rigor científico.
La asociación entre el elemento “suess” y el elemento “Corb” se produce también, curiosamente, entre los mencionados suesiones galos: junto a una de sus ciudades antiguas (la actual Soissons) existe una población, Corbeil, que son las que los suessiones dominaron en tiempo de la conquista romana y anteriormente.
Corbio, la capital de los suessetanos, fue destruida y arrasada por los romanos en el 184 a. de C., y esto ha hecho que hoy no se conozca la ubicación exacta de esta emblemática ciudad del pueblo suessetano. Los suessetanos se organizaban en ciudades estado, eran hábiles artesanos, sobre todo eran expertos tratando los metales, siendo copiadas sus espadas por los ejércitos romanos. La presencia suessetana ha quedado reflejada en la zona en algunos topónimos acabados en “dunum” (recinto fortificado), como Berdún, Embún, Gordún o Navardún.
Los suessetanos, ante la llegada de los romanos, a quienes tomaron por invasores, se aliaron en el año 211 a. de C. con los cartagineses para enfrentarse a Publio Escipión. Sin embargo, más tarde, en el año 206 a. de C. ya eran aliados de Roma y por ello sufrieron el ataque de los ilergetes,pueblo que ocupaba más o menos la zona sur de lo que hoy son las provincias de Huesca y Lérida, y que destruyeron sus pueblos y devastaron sus tierras. 
            En el año 195 a. de C. fueron sometidos por el cónsul Marco Porcio Catón, quien los empleó para la conquista de Jaca (Tito Livio XXXIV, 20; Sexto Julio Frontino III, 10.1), pues sabedor Marco Porcio de la enemistad de los suesetanos con los iacetanos, quienes de manera constante atacaban sus campos, se valió de esta enemistad para tomar la ciudad iacetana. Con cinco cohortes de caballería romana y un gran contingente de suessetanos se acercó a la ciudad fortificada de los iacetanos, ocultando sus jinetes en las cercanías y ordenando a los suessetanos acometer al enemigo. Los iacetanos, acostumbrados a vencer con asiduidad y facilidad a los suessetanos, salieron fuera de sus murallas para atacarlos, desguareciendo su fortaleza, momento que aprovechó Catón para tomar la ciudad:
"... el cónsul, para atacar su ciudad fortificada (Iacca), además de las cohortes romanas llevó también a la juventus de los aliados, justamente resentidos hacia ellos. Tenían una ciudad muy extendida a lo largo pero mucho menos a lo ancho. Hizo alto a unos cuatrocientos pasos de distancia. Dejó allí un retén de cohortes escogidas y les dio orden de no moverse de aquella posición hasta que él estuviese de vuelta; con el resto de las tropas dio un rodeo hasta el extremo opuesto de la ciudad. El contingente más numeroso de sus fuerzas auxiliares estaba constituído por jóvenes suessetanos, a los que dio orden de avanzar para atacar la muralla. Cuando loa lacetanos((iacetanos) reconocieron sus armas y enseñas recordaron con cuánta frecuencia se habían paseado impunemente por su territorio y cuántas veces les habían derrotado y puesto en fuga en batallas campales, abrieron súbitamente la puerta y se precipitaron en masa sobre ellos. Los suessetanos apenas sí resistieron su grito de guerra, cuánto menos su ataque. Cuando vio el cónsul que las cosas se desarrollaban como había previsto galopó a lo largo de la muralla enemiga hasta las cohortes, se las llevó con él mientras andaban todos dispersos en persecución de los suessetanos, las metió en la ciudad por la parte en que estaba silenciosa y desierta, y lo tomó todo antes de que volvieran los lacetanos. Poco después, como únicamente les quedaban las armas, se le rindieron".(Tito Livio)
                El fin para los suessetanos se produjo once años después, cuando se sublevaron ante Roma, siendo fulminante la respuesta de Aulo Terencio Varrón, pretor de la Hispania Citerior, quien asedió y sitió con máquinas de guerra la ciudad de Corbio y tras vencer, vendió a los suessetanos como esclavos.”…En la Citerior, en territorio suessetano, Aulo Terencio tomó al asalto con manteletes y obras de asedio la plaza de Corbión y vendió los prisioneros; a partir de entonces hubo tranquilidad en los cuarteles de invierno en la provincia citerior” (Livio XXXIX, 42) Del relato que Livio hace del asedio a Corbio, se desprende que la ciudad estaba amurallada, de lo contrario no hubiera utilizado marteletes y máquinas de asedio para su toma.
                          Tras la destrucción de Corbio, efectivamente, no se vuelven a tener noticias de los suessetanos, ocupando su lugar en la Valdonsella el pueblo de los vascones, aliados de Roma, obteniendo importantes beneficios por su colaboración con el nuevo poder que se extendía por la Península Ibérica(Continuación)


BIBLIOGRAFIA
-Fatás, Guillermo. Sobre suessetanos y sedetanos. A.E.A., 44, pp. 109-125.
-Fatás, Guillermo. Antología de textos para el estudio de la antiguedad en el territorio del Aragón actual. Gobierno de Aragón. Departamento de Educación y Cultura. Zaragoza,  1993.
-Andreu Pintado, Javier. De qvinqve civitatibvs romana aetate. Oppidaimperiiromani.blogspot.com.es