domingo, 30 de noviembre de 2014

PASEANDO A LOS SANTOS

Antiguamente, en todos los pueblos de la Valdonsella ponían las imágenes de los santos a las orillas de los ríos con objeto de que intercedieran para evitar la crecida de los mismos y las inundaciones de los campos sembrados.
El dicho popular de “Santa Ana mengüete...”con que suele zaherirse a los de Tudela, obedece a un suceso de esta índole ocurrido hace bastantes años.
Con motivo de una avenida de las más alarmantes del Ebro, el Regimiento y el Cabildo tudelanos acordaron, como era costumbre, sacar en rogativa la imagen de Santa Ana a la entrada del puente. Y mientras la muchedumbre imploraba a la divina imagen el descenso de las embravecidas aguas, un agricultor “mucho bruto” clamó con gran vozarrón que oyeron todos: -¡Santana, mengüete; si no, capucete! (o mengua el Ebro o te damos un chapuzón)
                         
     Otras veces las rogativas se hacían para pedir lluvia en tiempo de sequía. Cuenta la tradición que hace años hubo una gran sequía en Sos, y las tierras de monte o de secano, estaban hechas una lástima. El Párroco decidió sacar en rogativa a San Isidro Labrador, y al llegar al lugar convenido y colocar la imagen de espaldas al secano y de cara al regadío del pueblo, un agricultor, tan bruto como el de Tudela, exclamó dirigiéndose a los que portaban en andas al santo: “-¡Moñoooo! ¡Volverlo pal otro lau; a ver si se avergüenza del campo que tiene!”
En Sos, a la Vírgen de Valentuñana se la considera “abogada contra la sequía”, como así lo recoge una coplilla popular:
¿Qué es aquello que reluce
encima de la Custodia?,
la Vírgen de Valentuñana
que va  por agua a la gloria.