domingo, 26 de abril de 2015

MONEDAJES, FOGAJES Y CENSOS

                        El estado de la población se mide mediante censos. No podemos hablar de censos de población en Aragón hasta la segunda mitad del siglo XVIII, pero antes de estas fechas existen distintos recuentos de la población cuya finalidad era el pago de impuestos y contribuciones, que sólo recogen el volumen de la población, pero no sus características. Lo primero que llama la atención al ver los antiguos censos son las diferentes formas de cuantificar la población: maravedíes, fuegos, vecinos, casas, personas de comunión, almas, habitantes...
    El maravedí era una moneda medieval; en la Edad Media se realizaron muchos monedajes que indican el monto de lo recaudado o recaudable. La primera noticia que tenemos de un monedaje, según las fuentes disponibles, data de 1309 y hace referencia al conto de la recaudación del monedaje en el merinado de Ejea que el monarca encargó a Juan Palacín[1]. La suma total obtenida fue de 1044 morabetinos, seis sueldos y seis dineros jaqueses, que convertidos en sueldos suponen un total de 7314 sueldos y seis dineros. Este monedaje resulta difícil de interpretar, ya que no se tiene la certeza absoluta de las poblaciones sobre las que se procedió a la recaudación, además aparecen sólamente la lista de los que pagaron, quedando fuera de la misma los pobres, aquellos cuya fortuna no superaba los 70 sueldos[2], los exentos de pago (clérigos, ricos hombres, caballeros e infanzones) y la comunidad judía, ya que en el año 1302 Jaime II concedió la exención del tributo del monedaje a todas las aljamas del reino de Aragón; por todo ello resulta muy difícil hacer una estimación de la población real, teniendo que esperar hasta 1495 para tener datos concretos de la población de Sos.
   No obstante, en el archivo municipal de Jaca existe un documento de 1358 en el que aparecen censados 212 personas en Sos[3], según un albarán de 172 sueldos y tres dineros entregados a Aznar Allamán, notario y vecino de Jaca, como recaudador de los jurados de Jaca del sueldo de los hombres de Sádaba de los meses de mayo, junio y julio, teniendo que pagar cada persona nueve dineros, miaylla et puyessa[4]. Estos datos no son del todo fiables puesto que no aparece en el documento las cláusulas de los contribuyentes: si son fuegos, personas mayores de edad, hombres o mujeres, si este pago era aplicado sólo a los que tuvieran un patrimonio superior a una cantidad similar a la de los monedajes, etc...[5]
    En el siglo XV el fogage de 1405 revela una población en Sos de 80 fuegos, de los cuales 14 eran de judíos, no apareciendo aquí los hogares de los infanzones, aunque estos debieron ser escasos.
          La unidad habitual en la que se recogen los resultados de los censos es el fuego, palabra proveniente de fogar = hogar. Según las Cortes de Tarazona de 1495, formaban un fuego “todas aquellas personas que habitan en una casa y tomen la despensa de un superior o pater familias continuamente en dicha casa, lo que ha de jurar el superior o pater familias”        
         El fuego tiene un valor medio dado en individuos que presenta grandes variaciones según épocas y lugares, siendo por lo regular de 4 a 6 habitantes, normalmente 5 o 4´5 personas por fuego. En momentos de paz y prosperidad económica era superior a las épocas posteriores a las guerras o las pestes. Igualmente era distinto en el medio rural y en el medio urbano, ya que el primero estaba más necesitado de mano de obra en el campo. Es por esto que la población real sólo puede aproximarse, ya que se ha multiplicado cada unidad familiar por 4, 4´5 ó 5 miembros, por lo que la credibilidad de estos censos presenta dudas más que razonables.
    Posteriormente se usó el término vecino para designar a los cabezas de familia. No es hasta el siglo XIX en que, de modo más práctico y exacto para nosotros, se comienza a hablar de almas o habitantes.
    En 1495, como antes dije, se realizó un fogaje ordenado por el rey Fernando el Católico, que tuvo el acierto político de interesarse por conocer el estado de la economía de su Reino, de su ejército, de sus instituciones, etc., y en especial por conocer cuantitativa y cualitativamente la población de Aragón. Fruto de este interés, y con el objetivo de formar y pagar un ejército que le permitiera defenderse de sus enemigos, constituyó y presidió en la iglesia de la Magdalena de Tarazona, el 20 de agosto de 1495, las conocidas Cortes de Tarazona. Un objetivo principal de estas Cortes fue comunicar a los aragoneses la necesidad de armas y jinetes y de su contribución económica para mantenerlos. Por ello, y para hacer un reparto equilibrado de las sisas impuestas en todo el Reino, era fundamental conocer el número de fuegos de cada uno de los lugares de éste, recogidos en las doce sobrecollidas en que se dividió Aragón a efectos de hacer un censo o fogaje que en dichas cortes mandó hacer el rey. Así, las villas o lugares con 100 o más fuegos pagarían a razón de 22 sueldos por fuego y los que tuvieran menos de 100 fuegos a razón de 16 sueldos por fuego. Con los objetivos de conocer el número de vecinos de Aragón y la cuantía de su posible ayuda económica al Rey, se gestó el documento conservado en la Diputación Provincial de Zaragoza que hoy conocemos como Fogaje o Censo de Aragón de 1495. En dicho fogaje figura que la población de Sos pagó 2728 sueldos por 124 fogages. Si hacemos la conversión de fogajes a habitantes sale una aproximación de 558 habitantes.
   Posteriormente, el siglo XVIII, se realizaron otros censos, siendo el del ministro de Floridablanca de 1787 el más fiable, pues recoge datos por edades, estado civil, sexo, ocupación de la población activa, además de ser el primero cuyos resultados vienen recogidos por habitantes y no por vecinos. En éste, la población de Sos contaba con 2448 habitantes. En 1797 Dn. Manuel Godoy realizó otro fogaje, que no censo de población como el de Floridablanca, publicando sus datos en 1801 y donde aparece Sos con 591 vecinos (cabezas de familia) Si volvemos a realizar la conversión a habitantes nos resulta un censo de 2.659 almas. De estos datos deducimos que la población de Sos, durante tres siglos consecutivos (del s, XVI al XVIII) registró un crecimiento progresivo e ininterrumpido de población, al igual que el resto de la población aragonesa, con una tasa superior a la media nacional[6]. En el siglo XIX la población sufrió diversos altibajos coincidiendo, poco más o menos, con diversas coyunturas, íntimamente ligadas al trasfondo histórico y económico de la zona.
   Pascual Madoz, en su diccionario geográfico estadístico histórico de 1845 comenta que dentro de los muros de Sos había 495 casas (fuegos).  
   En 1856 se crea la Comisión de Estadística del Reino. El General Narváez, presidente del Consejo de Ministros de Isabel II, firmó un Decreto por el que se creaba la formación de la Estadística General del Reino, que el 21 de abril de 1857 pasó a denominarse Junta de Estadística, siendo su primer trabajo la elaboración del Censo de Población. Con posterioridad, en 1945, se creó el INE, con la misión de elaborar y perfeccionar las estadísticas demográficas, económicas y sociales ya existentes.


BIBLIOGRAFIA
-Abellá Samitier, Juan. Sos en la Baja Edad Media. Una villa aragonesa de frontera. I.F.C. (C.S.I.C.). Zaragoza, 2012.
-Guitart Aparicio, Cristóbal. El paisaje urbano en las poblaciones aragonesas. Cuadernos de Zaragoza nº 40. Ayuntamiento de Zaragoza, 1979.
-López Pérez, C.Mª. Jaca. Documentos municipales (1269-1400) Fuentes históricas aragonesas, 22. I.F.C. (C.S.I.C) Zaragoza, 1995.
-Madoz, Pascual. Diccionario Geográfico Estadístico Histórico. 1845-1850. Edición facsímil. D.G.A. Valladolid, 1985.
-Piedrafita Pérez, Elena. Las Cinco Villas en la Edad Media (siglos XI-XIII) Sistemas de repoblación y ocupación del espacio. I.F.C. Zaragoza, 2000. Aragón en la Edad Media, siglo XII. Universidad de Zaragoza. Año 1995.



[1] A.C.A., Real Patrimonio, Maestre Racional, 624, ff. 156v-157.
[2] En el monedaje debían contribuir las personas que disfrutasen de un patrimonio superior a 70 sueldos
[3] A.M.J., caja 24.
[4] López Pérez, C. Mª. Jaca. Documentos municipales (1269-1400). Fuentes Históricas Aragonesas, 22. I.F.C. (C.S.I.C). Zaragoza, 1995, pp.74-75.
[5] Abellá Samitier, J. Sos en la Baja Edad Media, p. 44. I.F.C. (C.S.I.C.), Zaragoza, 2012.
[6] Guitart Aparicio, C. El paisaje urbano en las poblaciones aragonesas, p, 33. Cuadernos de Aragón nº 40.Zaragoza, 1979.