domingo, 26 de octubre de 2014

LAS SETAS EN LA COMARCA DE SOS

En la comarca de Sos existen gran variedad de setas, tanto comestibles como venenosas, mayoritariamente coincidiendo con la estación otoñal, aunque hay variedades que suelen darse también en primavera. La mayor o menor presencia de setas depende de distintos factores climáticos: si ha habido un régimen de lluvias adecuado coincidiendo con sus necesidades biológicas y también si las temperaturas, sobre todo en el tiempo de la eclosión de sus carpóforos, han sido suficientemente altas.

Destaca por su valor gastronómico el Lactarius deliciosus, más conocido como “robellón”, en castellano, u “hongo royo”, en aragonés; su carne roja o anaranjada es muy apreciada, brotando en todo tipo de pinares, aunque las mayores cantidades se producen en las masas de pino royo y pino laricio, siendo muy reducido en las zonas de pino carrasco.

Robellon (Lactarius deliciosus)

También encontramos en la zona diversas variedades de la familia Agaricus (champiñones), como el agaricus campestres o el Agaricus bisporus; que suelen aparecer en hileras o formando corros en prados, campos y zonas abonadas con estiércol por el agricultor; es un hongo que suele aparecer más habitualmente en primavera, pero también aparece en otoños con temperaturas suaves.

Champiñón campestre (agaricus campestres)

La tricholoma portentosum (morrico de ciervo) es una especie más tardana, pudiendo aparecer incluso en noviembre, ya que aguanta muy bien las heladas. Se encuentra en pinares formando corros de numerosos ejemplares, aunque también podemos encontrarlo bajo las hayas.
Morrico de ciervo ( tricholoma portentosum)
También en los bosques de pinos pero en lugares más bien húmedos y resguardados, camuflados entre el musgo o la hierba o debajo del boj, aparece la cantharellus lutescens o trompetilla amarilla, que aunque es una especie poco común, alli donde aparece suele hacerlo en abundancia, formando grandes colonias de centenares de ejemplares. Crece cuando el otoño se está acabando, pero puede aparecer en noviembre e incluso más tarde.

Trompetilla amarilla (Cantharellus lutescens)

En primavera aparecen las morchellas o colmenillas (Morchella cónica) en los claros del bosque, orillas de camino o linderos del bosque y orillas de los ríos. Prefiere los bosques de roble, encina y chopos, aunque también aparece en pinares.

Colmenilla (morchella cónica)

 También en primavera e inicio del verano encontramos otras variedades de setas como la Calocybe gambosa, más conocida como perretxico o seta de San Jorge. La encontramos en praderas de montaña, junto al brezo, endrinos o rosales silvestres.

Perretxico, moxeron o seta de San Jorge (Calocybe gambosa)

De primavera a otoño encontramos asimismo la Cantharellus cibarius (rebozuelo, ziza de Etxalar o seta de San Juan) asociado a robles y encinas, de finales de primavera hasta comienzo de otoño el boletus aestivalis en hayedos y robledales.

Rebozuelo, saltsaperretxico, pie de cabra, ziza de Etxalar o seta de San Juan (Cantharellus cibarius)
De verano a finales de otoño fructifican las lespiotas, representadas por la Macrolepiota procera, más conocida como “matacandil” y Macrolepiota rhacodes, pudiendo encontrarlas en los prados, claros del bosque y junto a los caminos.

Matacandil (Macrolepiota procera)
         
Los años en los que coinciden veranos cálidos en los que se producen tormentas con precipitaciones fuertes durante el mes de julio, aparecen con gran profusión los apreciados boletus (Boletus aereus, boletus reticulatus) Al coincidir estas precipitaciones con las fecha de máxima temperatura anual, se produce en la primera luna del mes de agosto una fuerte emergencia de estas especies de montaña por encima de los 800 metros. Si se mantienen las condiciones climáticas suelen repetir fructificación en las siguientes lunas. Los boletus aereus suelen brotar en los encinares, y los boletus reticulatus en los hayedos, siendo en los robledales donde aparecen ambas especies juntas formando corros de numerosos ejemplares.

Boletus (boletus aereus)
Como especie venenosa podemos destacar la Amanita muscaria, que si bien no es mortal, puede provocar desde efectos alucinógenos y molestias intestinales hasta daños hepáticos.


Una de las pocas setas que no hay que ir a buscar al monte es la seta de cardo (Pleurotus eryngii), muy extendida por toda la Península. Crece con las lluvias de primavera y otoño, aunque no requiere de mucha agua; con cantidades superiores a los 55mm. pueden ser suficientes para su desarrollo. Crecen en terrenos calizos, sobre eriales, baldíos, espacios perdidos, barbechos, sobre cuestas y crestas, aprovechando siempre la materia orgánica acumulada y, especialmente, la del tronco del cardo, al que frecuentemente aparecen asociadas, alimentándose de su materia en descomposición o de sus raíces.

Setas de cardo (Pleurotus eryngii)
Un dato muy curioso es que pese a la gran variedad de setas que se dan por el entorno, el sosiense ha sido bastante remiso a incluirlas en su dieta. Actualmente la nueva cocina ha llegado a nuestras mesas y las setas se han convertido en un exquisito plato, muy buscadas por los lugareños, siendo parte importante en las cocinas de los hogares y en los platos de los restaurantes. Hasta tal punto ha llegado el interés por los hongos que desde no hace mucho tiempo se vienen realizando jornadas micológicas en la zona para conocimiento de sus habitantes y disfrute de tan preciado manjar.
Ahora, salgamos al monte y recojamos este delicioso y exquisito manjar que nos ofrece la madre naturaleza.